viernes, 17 de febrero de 2017

"Desde el 20 de enero el mundo dejó de ser aburrido"; dice editorial del periódico El Jaya


Esta brillante pieza editorial del periódico digital El Jaya, dice muchas verdades sobre el discurso del Presidente estadounidense Donald Trump, luego de juramentarse hace unos días en la Casa Blanca.

Donald Trump, es un verdadero showman de la televisión estadounidense, protagoniza una  fabulosa obra del teatro negro. En cada una de sus apariciones en el escenario escandaliza a la humanidad.

Trump es tan cruel como piadoso. Muestra crueldad con México y contra ciudadanos de siete países con un decreto anti migratorio. Tiene piedad con Arnold Schwarzeneger por quien pidió orar para que logre subir los ratings del programa El Aprendiz de la cadena de televisión NBC que él conducía antes de llegar a la presidencia.

Schwarzenegger sustituyó a Trump en la conducción del programa, pero de acuerdo a las revelaciones del mandatario, ahora la popularidad está en el suelo, es un desastre.

 Pese a la solemnidad con que siempre se había celebrado el Día Nacional de la Oración, el presidente aprovechó el encuentro en el cual participaron delegaciones de 70 países, para pedir al Altísimo que ayude a Schwarzeneger a elevar los ratings de El Aprendiz en esta etapa a cargo del ex-gobernador de California.

El mundo observa con asombro cómo un hombre, experto tramposo en los negocios, pero novato en el quehacer político y en los asuntos de estado, genera confusión e incertidumbre con decisiones irracionales frente al orden lógico de lo que él halló establecido y en marcha.

Trump ahora comienza a entender que la justicia de su país es independiente y tan fuerte que le bloquea decretos que dicta a sus peones en la base de la emoción, por no saber ni consultar como aconseja la razón.

Ya se enteró  que no tiene validez jurídica el decreto que firmó para prohibir la entrada de musulmanes a Estados Unidos.

En ese sentido tenemos en perspectiva ver en poco tiempo al hombre más soberbio de la humanidad y presidente del país más poderoso del mundo, hacer el papel más ridículo que se le pueda asignar a un payaso.

Comencemos a contar los reversazos que ha dado. Echó atrás su actitud contra la Organización del Atlántico Norte (OTAN), ya tranquilizó a China Continental, ya no es hostil a la globalización, ya sabe que no tiene poder para limitar la libertad de prensa porque la constitución le obliga a respetarla.

Por eso se conforma con decir que los periodistas son seres humanos deshonestos, y si los contenidos informativos no son de su agrado, acusa a los medios de comunicación de difundir noticias falsas.

Aunque tiene mayoría en el congreso Trump gobierna y gobernará por decreto y órdenes ejecutivas durante mucho tiempo. Los decretos son medidas provisionales, coyunturales y derogables por otros similares; las órdenes ejecutivas son de mayor alcance, pero no tienen fuerza de ley.  No tenemos la menor duda de que muchos de los que ha emitido los deje sin efecto. Entre estos el que ordena la construcción del muro en la frontera con México y el que dispone retirar a Estados Unidos del Tratado Transpacífico (TPP).

El lunes 20 de febrero Trump cumple 30 días en la presidencia de la primera potencia sobre la tierra. Arrancó con tanta turbulencia y ha hecho tanto ruido que en menos de un mes su régimen parece un gobierno viejo y agotado. Y Trump como presidente, luce solitario y abrumado por el peso de los rechazos de la humanidad a su desenfreno.

Con leyes, decretos u órdenes ejecutivas veremos a Trump lidiar con dos asuntos de singular trascendencia para Estados Unidos. El primero es el armamentismo que exhibe con miles de tropas alrededor del mundo y unas 800 bases militares instaladas en diferentes partes del planeta como símbolo de su poder imperial.

El segundo tema es la droga. Esa nación no sólo es la mayor consumidora de estupefacientes del mundo sino también es una de las mayores productoras de marihuana al alcanzar las 10 mil toneladas métricas anuales y cuyas utilidades son mayores que la de alimentos como el maíz y la soya.

Ante estos casos, vamos a parodiar al estadounidense-argentino Juan Vené, el popularísimo Buck Canel, el narrador más famoso del béisbol quien creó la frase: "no se vayan que esto se pone bueno".


Por Bernardo Cervantes Ariza

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