El régimen iraní redobla su ofensiva en la región tras la voladura del puente de Alborz y ofrece una recompensa por la tripulación del F-15E
Tras denunciar los “crímenes de guerra” -en reacción a la destrucción en un bombardeo estadounidense del mayor puente del país, el denominado B1 de Karaj, fábricas de producción de acero y centros industriales de Isfahán-, las fuerzas iraníes intensificaron ayer la ofensiva contra sus vecinos del Golfo, a los que Teherán considera desde el primer día de contienda como enemigos por albergar bases estadounidenses en su suelo, y el Estado de Israel.
Así las cosas, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria reivindicó este viernes el derribo de un avión caza F-15E estadounidense. En una nota recogida por los medios oficiales, la unidad de élite de las fuerzas iraníes detalla cómo los “modernos” sistemas de defensa aérea de su División Aeroespacial neutralizaron la aeronave en el centro del país en la madrugada del miércoles.
Un piloto del avión derribado fue rescatado con vida por EE UU, según informa la cadena CBS. Trump también fue informado del incidente, según la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. El F-15E, tiene capacidad para dos personas. Ahora buscan a la segunda persona, según declaró una fuente israelí a Axios. El régimen iraní ofrece una recompensa a quien encuentre a los pilotos estadounidenses.
Además, otro avión de combate, en este caso un A-10 Warthog, se estrelló cerca del estrecho de Ormuz, según informaron dos funcionarios estadounidenses a The New York Times. Según explicaron al Times, el único piloto que viajaba en el A-10 se encuentra bien y está bajo custodia estadounidense.
Por otra parte, en otra nota, la Guardia Revolucionaria informó del lanzamiento en la madrugada del viernes de un elevado número de misiles Khorramshahr-4 pertenecientes a su División Aeroespacial hacia territorio israelí, concretamente el área metropolitana de Tel Aviv, el aeropuerto internacional Ben Gurion y un escuadrón de la fuerza aérea israelí.
Siguiendo el mismo esquema de los 34 días anteriores de guerra, las fuerzas armadas iraníes atacaron de manera indiscriminada infraestructura civil de sus vecinos árabes. Los mandos militares del régimen aseveraron haber atacado con drones instalaciones militares con presencia de tropas de EEUU en Kuwait, Bahréin y Jordania, según una nota recogida por la agencia Tasnim. Por su parte, las autoridades de Kuwait denunciaron la agresión sufrida por una planta de desalinización -un ataque desmentido por la Guardia Revolucionaria- y una refinería de crudo. Las emiratíes hicieron lo propio haciendo pública la interceptación de 18 misiles balísticos, 47 drones y cuatro misiles de crucero de origen iraní (con lo que el cómputo de agresiones sufridas por el país del Golfo desde el inicio de la guerra supera ya los 2.500).
De la misma forma, las fuerzas estadounidenses e israelíes -que mantuvieron en paralelo su ofensiva contra Hizbulá en Líbano un día más- volvieron a atacar distintos puntos del país. Los medios estatales del régimen dejaron constancia de los bombardeos registrados en la Universidad Shahid Beheshti, situada al norte de Teherán, y los alrededores del aeropuerto internacional Mehrabad, emplazado al oeste de la capital. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que anunció que sus fuerzas “seguirán atacando Irán de forma coordinada con EEUU”, precisó que hasta el 70% de la capacidad de producción de acero iraní ha quedado ya destruida.
Teherán eleva el tono
En un mensaje difundido en redes sociales, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baqaei, calificó el derribo del mayor puente del país de “ crimen de guerra terrorista al estilo de Estado Islámico”. “Junto con ataques similares contra infraestructuras críticas de Irán, revela una verdad innegable: su objetivo final es la destrucción de Irán”, aseguró ayer portavoz de la Cancillería iraní.
Según Baqaei, los aliados han “perseguido sin descanso durante casi cinco décadas” la destrucción del país. Baqaei recordó las distintas formas en que se habría producido esa tentativa estadounidense e israelí: “presión política y campañas de difamación, sanciones económicas y el asesinato de los científicos y expertos más destacados de Irán”. Por su parte, el ministro de Exteriores Javad Zarif -conocido por ser el arquitecto del acuerdo nuclear de 2015- instaba ayer a las autoridades de su país a declarar victoria y poner fin a la guerra.
En términos semejantes y aparentemente alejando por ahora el margen de la negociación, se expresó también ayer, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, sobre la última amenaza del presidente estadounidense -Trump aseguró que “llevaría de vuelta a Irán a la Edad de Piedra” el pasado miércoles-, que definió en sí misma como “crimen de guerra masivo”.
Al cierre de esta edición, las autoridades iraníes elevaban hasta 2.076 los muertos por la ofensiva lanzada por EEUU e Israel hace más de un mes, de los cuales 216 son menores de edad. Por su parte, la Media Luna Roja iraní reportó en su último balance que los bombardeos han destruido o dañado más de 100.000 edificios civiles, casi 40.000 de ellos en Teherán, la capital. Además, han sido alcanzadas unas 600 escuelas y casi 300 centros de salud en las casi cinco semanas de bombardeos.
Fuente: La Razón

