sábado, 3 de septiembre de 2022

La UE espera que Rusia «respete» los contratos de venta de gas, pero asegura que está preparada para todo

 

Cernobbio se ha convertido este sábado en el lugar clave de la crisis energética que atraviesa Europa. Ningún líder de todos los que han comparecido hasta ahora en el foro económico The European House-Ambrosetti ha dejado pasar la oportunidad para posicionarse sobre la respuesta de la UE ante el desafío de Rusia, que cortó ayer de manera indefinida el suministro de gas a través del Nord Stream 1. Y las respuestas han oscilado entre la llamada a la unidad de Italia y el rechazo, uno más, de Francia hacia el gasoducto MidCat.

En medio de todos, el comisario de Economía de la UE, Paolo Gentiloni, quien ha asegurado que Bruselas espera que Moscú «respete» los contratos para la venta de gas natural tras el anuncio de ayer, pero ha argumentado que la UE «está lista» para cualquier eventualidad. «Esperamos que (el presidente ruso, Vladimir) Putin respete los contratos de Rusia, pero, incluso si no lo hace, la UE está lista«, ha afirmado desde Cernobbio.

En cuanto a las perspectivas económicas, Gentiloni ha indicado que «es muy difícil hacer predicciones». «2023 puede ser un año más difícil desde una perspectiva de crecimiento. Sin embargo, es igualmente posible que en 2023 comience a disminuir la inflación», ha apuntado.

«No sabemos cómo evolucionará la crisis. Venimos del Covid-19 y la UE ha logrado una hazaña de solidaridad. Luego ha venido la invasión de Ucrania (…). El primer riesgo es que las profecías de inflación y recesión se hagan realidad, con efectos negativos también para las empresas. Por eso no debemos perder la brújula del crecimiento, de Europa, de la transición», ha planteado.

Además, ha defendido la propuesta de imponer un tope al precio del gas que ha planteado la Comisión Europea. «El muro de divisiones entre los distintos países empieza a mostrar brechas y por tanto la propuesta de la Comisión (…) por fin puede tener espacio para avanzar», lo cual «sería realmente un gran avance», ha argumentado.

Italia

En la línea de Gentiloni, el jefe de Estado italiano, Sergio Mattarella, ha reclamado una urgente respuesta de Europa ante la subida de los precios de la energía, que denunció está favorecida «por mecanismos irrazonables y desequilibrios internos entre los países europeos». Mattarella ha afirmado que «se necesita urgentemente una respuesta europea a la altura de los problemas: los países individuales no pueden responder eficazmente a la crisis».

Durante su intervención, el mandatario italiano ha asegurado que «Europa está llamada, una vez más, a dar un salto adelante en determinación política, integración, innovación». «La Unión Europea es el único actor continental que puede actuar para calmar los precios de la energía, apoyando las actividades de producción, asegurando los servicios a los ciudadanos y, al mismo tiempo, actuando en el campo de las energías renovables, confirmando la solidaridad con Ucrania», agregó.

Francia

La voz más discordante ha sido nuevamente la de Francia, que ha vuelto a dejar clara su oposición al proyecto MidCat, el gasoducto transpirenaico que uniría la Península Ibérica con el resto de Europa pasando por territorio galo.

La construcción de un gasoducto entre Francia y España no es prioritario para el gobierno galo, que considera más urgentes los desafíos energéticos de cara al invierno, tal y como ha reiterado este sábado el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire. «El desafío a corto plazo es tener más gas, más electricidad que viene de otros países que Rusia (…) no estoy seguro que un nuevo gasoducto pueda ayudarnos de cara al invierno«, ha declarado ante la prensa en la cumbre italiana.

No es la primera vez esta semana que el gobierno francés fija su posición respecto al proyecto de gasoducto. Lo descartó hace un par de días, pese a que el martes se mostró más flexible a la petición del canciller alemán Olaf Scholz de construir un gasoducto a través de los Pirineos para «mejorar las interconexiones de la red gasífera» europea, en plena crisis energética por la invasión rusa de Ucrania.

El proyecto, lanzado en 2013, fue abandonado en 2019 debido a su impacto medioambiental y su escaso interés económico, pero la guerra en Ucrania y las amenazas rusas de interrumpir el suministro de gas a la UE han vuelto a poner la cuestión sobre la mesa. «El desafío ahora, para todo el mundo, para Italia, Alemania y Francia, es pasar el próximo invierno sin afectar demasiado a nuestra economía y a nuestros hogares», ha insistido Le Maire.

«Antes de pensar en una inversión a largo plazo, concentrémonos en los desafíos con los que tendremos que lidiar el próximo invierno», subrayó. «La electricidad y el hidrógeno me parecen más prometedores que un nuevo gasoducto, porque queremos apostar por una energía descarbonizada», explicó.

Fuente EL MUNDO

No hay comentarios:

Publicar un comentario