martes, 13 de julio de 2021

 

Los perros salvaron la Tierra.

Por Miguel SOLANO

El 29 de septiembre de 2021, nueve naves extraterrestres, con 166 príncipes satrapas llegaron a la tierra para, nuevamente, colonizarla.

Antes de repartirse el botín decidieron hacer un mapa cuántico del planeta para detectar cualquier desagradable detalle porque desde por allá saben que el Diablo, primer hijo de Dios, primogénito en los escenarios, siempre anda suelto.

Uno en particular llamó poderosamente la atención. La cámara detectaron que los perros iban halando a los humanos. En los lugares elegidos por los caninos orinaban y defecaban. Luego los humanos, con sus propias manos y distinguiendo el perfume de las flores recogían las materias fecales, las guardaban en una funda y con ella viajaban como si se tratase de un tesoro sagrado.

Los príncipes decidieron que esa conducta era un tema delicado y que había que discutirlo en todas sus dimensiones, siempre en búsqueda de la perfección cuánticas de los argumentos . Se reunieron en asamblea y empezaron a dilucidar cada elemento, cada detalle, incluyendo cómo la gente usaba sus manos, cómo la miraban, cómo la olían y cómo la cargaban, siempre tratándola como un condimento especial.

Observaron a los perros, vieron en incertidumbre matemática la forma de cómo sonreían y se burlaban, comentandose entre ellos.
— ¿Viste mi esclavo? Puro idiota. Ni siquiera recoger mierda sabe. Dejó la tierra to unta. ¿Y uno qué va a hacer? Con los idiotas no se puede, ja, ja, ja…

Incluso, vieron en más de siete ocasiónes el video donde el famoso comediante Jerry Seinfield se burla del tema, lo hace pedazos en la forma más jocosa . Lo evaluaron en base a todas las concepciones filosóficas, lo buscaron en cada poema y a Los Salmos de SOLANO le pusieron música, en todos los ritmos, los cantaron y bailaron en merengues, salsas y bachatas. Hasta adaptaron los Salmos a la 9 Sinfonía, y aún así, el entendimiento no se le iluminó, siguieron apagados y no sabían por qué.

Entonces, decidieron conectarse a la máquina más poderosa que tiene el planeta Tierra: El computador cuántico Chino, “Zuchongzhi”. Los chinos aún no lo habían terminado, pero ellos ayudaron. Lo programaron en 2D para que manipulara los 66 qubits y dentro del mundo de las posibilidades diera algunas respuestas, aunque aquellas fueran todas incertidumbres.

La respuesta del Zuchongzhi, que era el último recurso, fue que tras analizar más de un millón de planetas no habían encontrado ninguna especie que se comportará de la forma en que los humanos vivificaban sus pasos y que por tanto no había comparable. Allí todo se dejaba al libre albedrío de los juicios nacientes.

Ante ese estado de incertidumbre tan clasicamente colonvino, la asamblea concluyó con un “ese planeta no es de nuestro interés, vámonos de aquí”. Y patas pa’ qué tengo

Los perros, que seguían de cerca los acontecimientos, estallaron en sonrisas barnabalicas y unos a otros y entre todos se comentaron:

— Mientras esos humanos sean nuestros esclavos, el planeta Tierra seguirá siendo nuestro…

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