miércoles, 9 de agosto de 2017

EXPERIENCIA PARA UN NUEVO LIDERAZGO


En los últimos tiempos, en diferentes esferas de la vida social, a nivel nacional y fuera del país, se habla con insistencia de la necesidad del “relevo generacional”, de pugnar por un “nuevo liderazgo”, a nivel empresarial, artístico, deportivo, y sobre todo, político, aportando a la historia, al crecimiento y desarrollo, de cada pueblo o nación.

El tema pudiera ser espinoso, en el entendido de que tocaría ciertas sensibilidades; pero resulta a la vez interesante dar paso a nuevos talentos, que bien combinados con el trabajo, legado y experiencia de aquellos que aportan, estarían en la capacidad de asumir este gran compromiso con el mundo, como lo es el relevo de generaciones. Más que ser idealista, es ser realistas y visionarios al reconocer que la herencia (tradiciones, costumbres, valores, cimientos históricos, etc.), de la mano con lo refrescante, lo novedoso, moderno, actualizado, aportan un futuro promisorio y lleno de inimaginables oportunidades para todos, sin que una generación ni la otra quiera subyugar, o entrar en clásicos y absurdos juicios de valores o comparación.

Cada liderazgo tiene su mérito propio, dentro de un contexto social e histórico determinado; y cada generación, lo mismo.

“Nadie es eterno en la vida”, versa una canción tropical. Es hora ya de que se haga una norma en todos los ámbitos de la vida nacional, el ir preparando a los nuevos talentos y futuros líderes, para la misión que nos consagrará como grandes ciudadanos que dirigirían desde cualquier posición los destinos de la patria.

Desde pequeños, hemos escuchado que “la juventud es el futuro de la sociedad”. Es hora de llevar a la acción este incesante pregón, e ir propiciando iniciativas concretas para que unos vayan “soltando un poco”, para que otros vayamos asumiendo el reto.

Se hace necesario que las escuelas de formación política sean esos bastiones, en donde surjan estos nuevos líderes, que dispuestos al desarrollo de una gran visión, se entregan por el bienestar común, basado en el trabajo consciente, íntegro, constante y tenaz, forjado en principios y valores para una mejor nación y un mejor mundo en el futuro.

Es necesario tener la visión de ir identificando los talentos que se “esconden” en grupos sociales de compromiso: asociaciones profesionales, sindicatos, juntas de vecinos, movimientos populares; y claro está, en las bases de nuestras organizaciones políticas, a la cabeza de núcleos internos, donde se están gestando sigilosamente, pero activos los que tendremos a nuestra responsabilidad las tomas de decisiones para enrumbar a nuestro país, en los mejores caminos para un mejor futuro.


Por Antonio Gómez P.

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