sábado, 22 de agosto de 2026

Meloni admite que esperaba una relación «más fácil» con Trump debido a su afinidad ideológica

 

La primera ministra de Italia ha reconocido este viernes que esperaba una relación más sencilla con Donald Trump por su afinidad ideológica, pero admite que la realidad ha sido distinta tras varios desencuentros y diferencias sobre el uso de bases militares europeas en el ataque contra Irán

«Es evidente que, con Donald Trump, pensaba que las cosas serían más fáciles, dada nuestra convergencia sobre inmigración y la cultura ‘woke’. Pero las cosas han ido de otra manera». La jefa del Gobierno italiano Giorgia Meloni habló con el ‘New York Times’ y expuso su punto de vista sobre las difíciles relaciones que con el tiempo se han establecido entre el Gobierno y la Administración de Washington.Trump sobre Meloni: «Necesitaría una orden de alejamiento»

El punto álgido de las tensiones entre los dos líderes llegó el pasado mes de julio, antes de la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, cuando el jefe de Estado estadounidense había publicado en su red Truth Social una imagen en la que aparecía junto a Meloni, acompañada del texto: «Necesitaría una orden de alejamiento». Es decir, una medida cautelar como las que se aplican a los acosadores. Una forma, por tanto, de expresar la voluntad de mantener a mayor distancia a la jefa del Gobierno italiano.

Meloni admite que la relación no ha sido como esperaba, especialmente tras el desencuentro del pasado junio, cuando Trump afirmó que la primera ministra italiana le había «suplicado» hacerse una foto juntos durante la cumbre del G7 en Évian y que accedió «porque le dio pena».

Meloni reconoce que su relación con Trump se ha complicado pese a la afinidad ideológica. La primera ministra italiana admite que esperaba un vínculo más sencillo, pero los desencuentros personales y las diferencias sobre el uso de bases militares europeas para atacar Irán han tensado la relación.

La primera ministra italiana Giorgia Meloni y el presidente de Estados Unidos Donald Trump, octubre de 2025

Meloni marca distancias con Trump y reivindica el orgullo italiano

La dirigente italiana también ha criticado los «ataques constantes y gratuitos» del presidente estadounidense y ha lamentado que su cercanía con Trump le haya costado apoyo entre parte de la población italiana.

En la entrevista, esta última explicó que con Trump no hay contactos desde hace ya varias semanas. Y a la pregunta de si está previsto un encuentro después de la pausa estival, la líder de Hermanos de Italia respondió de forma evasiva: «Ya veremos». Después añadió: «Sigo creyendo que la unidad de Occidente es muy importante». Y precisó a continuación: «No decido la estrategia italiana en función de mis relaciones personales».

Más en general, Meloni reiteró una postura ya expresada en el pasado: «No me gusta, afirmó, la idea de una Italia sometida, que se considera inferior a los demás». Reivindicó así la voluntad de impulsar «la mayor revolución posible en esta nación, la del orgullo».

«Quiero impulsar la mayor revolución posible en Italia, la del orgullo»

La jefa del Gobierno italiano habló a continuación de su decisión de que se la llame «presidente», en masculino, y confirmó también en este caso su convicción de que la batalla feminista por el lenguaje inclusivo es «equivocada, lo que me interesa es si soy libre de convertirme en presidente del Consejo de Ministros. Eso es igualdad, no que me llamen ‘la presidenta'».

Otro asunto abordado fue el relacionado con las palabras pronunciadas durante un mitin que dieron la vuelta al mundo: «Soy una mujer, soy una madre, soy italiana, soy cristiana». Meloni explicó al ‘New York Times’ que está convencida de que esa frase «ha tocado una fibra sensible que millones de personas han percibido, la sensación de sentirse amenazados en su identidad más auténtica y fundamental».

El artículo que el diario estadounidense dedica a la dirigente italiana traza después sus orígenes, en el barrio de Garbatella en Roma, relata sus vínculos familiares y la carrera política que hunde sus raíces en el Frente de la Juventud, organización del entonces Movimiento Social Italiano, partido de inspiración neofascista.

Fuente: Euronews

OTAN aprueba probar tecnología antidrones de 11 empresas italianas en el frente ucraniano

 

La OTAN y Ucrania lanzan la iniciativa UNITE – Brave NATO para probar sistemas antidrones en el frente. Unas 11 empresas italianas, entre ellas Leonardo y Beretta, optan a la primera licitación de 10 millones de euros en alianza con socios ucranianos

Ucrania se convierte en banco de pruebas de las tecnologías que deberán defender a la OTAN de los drones. Y también la industria italiana intenta jugar su propia partida, como explica ‘il Fatto Quotidiano’.

Son 11 las empresas italianas señaladas entre las compañías de defensa potencialmente interesadas en el programa UNITE – Breve NATO, la iniciativa con la que la Alianza Atlántica y Kiev están reuniendo industria, tecnología y la experiencia acumulada en el campo de batalla.

El proyecto ha entrado en la fase operativa y la primera licitación se centra precisamente en uno de los problemas que se han vuelto centrales en la guerra en Ucrania, cómo detectar, interferir y derribar los drones, desde los FPV hasta los sistemas de la familia Shahed.

Ucrania, el banco de pruebas de la guerra de drones

La lógica del programa es sencilla, la guerra en Ucrania ha convertido los drones en una de las herramientas más importantes del conflicto y ha generado, en algo más de cuatro años, una enorme experiencia sobre su uso y sobre las tecnologías para contrarrestarlos.

La OTAN quiere aprovechar directamente este bagaje sobre el terreno. No se trata solo de diseñar sistemas en los laboratorios, sino de probarlos en Ucrania y entender con rapidez qué es lo que realmente funciona.

La primera competición de UNITE – Brave NATO, lanzada en 2026, está dedicada a la defensa frente a sistemas aéreos no tripulados y a la defensa aérea. El programa incluye, entre otros, sistemas de protección contra drones FPV, soluciones anti Shahed, tecnologías para la guerra electrónica y la captación de señales, sistemas de navegación capaces de funcionar incluso cuando la señal por satélite resulta interferida, además de sistemas de guiado autónomo y plataformas de gran altitud.

Es un cambio de perspectiva importante, Kiev deja de ser únicamente el país que recibe las tecnologías occidentales y se convierte también en el lugar donde esas tecnologías pueden ponerse a prueba.

En juego diez millones, pero el programa puede llegar a 50

La primera convocatoria está valorada en unos 10 millones de euros. Los proyectos seleccionados pueden recibir hasta un millón de euros cada uno, una financiación destinada a equipos formados por una empresa ucraniana y una empresa de un país de la OTAN.

El mecanismo está diseñado precisamente para favorecer la colaboración entre ambas industrias, una empresa ucraniana y un socio de un país de la Alianza deben presentar conjuntamente la solución.

Sin embargo, el proyecto global es mucho más ambicioso. Tras el primer programa piloto, la OTAN y Ucrania han previsto la posibilidad de elevar hasta 50 millones de euros la financiación para UNITE – Brave NATO en 2026.

Y aquí entra en juego Italia

Entre las empresas de defensa de los países de la OTAN identificadas como potenciales participantes figuran 11 compañías italianas. Entre los nombres recogidos en la documentación están Leonardo, Thales Alenia Space, Beretta, GmSpazio y Progetti Italiani Speciali, junto a otras firmas del sector.

Conviene precisarlo, figurar en la lista de empresas potencialmente interesadas no significa que todas hayan presentado una oferta o que ya hayan sido seleccionadas. La licitación sigue en la fase de recogida de propuestas.

El procedimiento de la OTAN entró en su fase decisiva en agosto. La NATO Communications and Information Agency (NCIA) señala el 18 de agosto de 2026 como fecha prevista para la publicación de la solicitud de oferta y el 8 de septiembre como plazo para la presentación de propuestas.

Para las empresas italianas la partida sigue abierta, tendrán que elaborar, junto con un socio ucraniano, una solución capaz de responder a necesidades muy concretas surgidas de la guerra.

De los laboratorios al frente

Este es, en el fondo, el aspecto más interesante del programa. La OTAN intenta acortar al máximo la distancia entre un prototipo desarrollado por la industria y una tecnología realmente utilizable en combate.

Brave1, el polo ucraniano dedicado a la tecnología para la defensa, y la OTAN han diseñado el programa precisamente sobre la colaboración entre empresas de ambos ámbitos. Las soluciones finalistas deberán someterse a pruebas en Ucrania, el campo de batalla se convierte así también en banco de pruebas tecnológico.

Y la carrera no se limita a los Shahed. La OTAN considera ya los drones como un elemento capaz de cambiar la propia forma de combatir. Por ello, a la iniciativa UNITE – Brave NATO se suma ‘NATO’s Drone Edge’, el programa anunciado en la cumbre de Ankara de 2026 que aspira a invertir más de 40.000 millones de dólares en sistemas antidrones en los próximos cinco años.

La dirección es la de una nueva cadena de la defensa, más drones, pero sobre todo más tecnologías para detectarlos, bloquearlos y neutralizarlos. En esta carrera, Ucrania se ha convertido en el laboratorio más concreto del que dispone la OTAN. Para la industria italiana, con 11 empresas entre las potencialmente interesadas en la primera licitación, es también una oportunidad para poner a prueba capacidades que van desde los sensores hasta la electrónica, desde el espacio hasta la guerra electrónica.

Fuente: Euronews

Argenis Contreras cumplir pena completa de 20 años prisión por muerte del abogado Yuniol Ramírez

 

El Ministerio Público logró que la Suprema Corte de Justicia rechazara un recurso de casación interpuesto por el procesado contra la sentencia de la Corte de Apelación del Distrito Nacional que le ratificó la condena que ahora adquiere carácter firme

SANTO DOMINGO, RD.- A solicitud del Ministerio Público, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia rechazó el recurso de casación presentado por el procesado Argenis Contreras González contra la sentencia que le condena a 20 años de prisión por la muerte del abogado y profesor universitario Yuniol Ramírez Ferreras, ocurrida en el año 2017.

Contreras González deberá cumplir de manera completa la pena en el Centro de Corrección y Rehabilitación (CCR) Najayo Hombres, en la provincia San Cristóbal, además de que deberá pagar las costas del procedimiento por disposición de la alta corte de justicia.

La decisión convierte en firme la sentencia penal núm. 502-01-2025-SSEN-00181, dictada el 29 de diciembre de 2025, por la Tercera Sala de la Cámara Penal de la Corte de Apelación del Distrito Nacional, luego de que, igualmente, rechazara un recurso de apelación interpuesto por la defensa técnica del procesado contra la sentencia dictada en primer grado.

En el proceso, fiscales de la Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa (Pepca) tuvieron a cargo los escritos de contestación y litigación del caso, logrando la sentencia confirmada.

La procuradora adjunta Fadulia Rosa, quien representó al Ministerio Público ante la Suprema Corte, concluyó solicitando que fuera rechazada la casación procurada por Contreras González, toda vez que se pudo verificar que los tribunales a quo hicieron una correcta valoración de las pruebas, determinando la conducta culpable del recurrente.

La petición fue formulada ante los jueces Francisco Antonio Jerez Mena, Nancy I. Salcedo Fernández, Fran Euclides Soto Sánchez y Yorlin L. Vásquez Castro, de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia, quienes rechazaron el recurso en respuesta a la petición del órgano acusador.

Junto a Contreras González, quien se desempeñaba como encargado del Departamento de Compras y Contrataciones en la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (OMSA), fueron procesadas y condenadas varias personas en dos procesos fusionados relacionados a la muerte del catedrático y a hechos de corrupción detectados en esa entidad. 

Contreras González fue condenado luego de que el Ministerio Público demostrara su responsabilidad penal en el asesinato de Ramírez Ferreras, quien presidía la Convergencia Nacional de Abogados (CONA) e impartía docencia en la Escuela de Derecho de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

En octubre de 2017, el cadáver de Ramírez Ferrreras fue encontrado en la cañada Arroyo María, en Hato Nuevo, Manoguayabo, en Santo Domingo Oeste, amarrado con cadenas y candados a un block de cemento.

Luego del crimen, Contreras González huyó hacia Estados Unidos, en donde fue capturado y tres años después entregado al país tras los esfuerzos realizados por el Ministerio Público para lograr que fuera retornado y llevarlo ante los tribunales.

Por estos actos, Contreras González fue señalado como el principal autor material del secuestro y asesinato del abogado y profesor universitario Yuniol Ramírez. En el proceso penal fue hallado culpable y condenado por los delitos de homicidio y ocultamiento de cadáver.

DNCD golpea al narcotráfico tras incautar 1.3 toneladas cocaína en la provincia Peravia

 

SANTO DOMINGO.- En una operación de interdicción conjunta que marca una vez más el liderazgo de la República Dominicana en la lucha contra el narcotráfico en la región, la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), la Armada de la República Dominicana (ARD), la Fuerza Aérea, (FARD), coordinados por el Ministerio Público y agencias de inteligencia del Estado, apoyados por la Fuerza de Tarea Interagencial Sur (JIATFS), la Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA) y la Fuerza Aérea Colombiana, incautaron un cargamento de 1, 360 paquetes de presunta cocaína, (1.3 toneladas), así como 30 bloques de marihuana, durante una ardua labor de persecución por aire mar y tierra, desarrollada en costas del municipio de Baní, provincia Peravia.  

Las fuerzas de seguridad de la República Dominicana, en el marco del fortalecimiento de las operaciones de inteligencia operativa, desplegaron un amplio dispositivo de vigilancia y seguimiento para capturar a varios hombres quienes, según reportes preliminares, se movilizaban en aguas del mar Caribe con un importante cargamento de sustancias narcóticas.

Tras una prolongada persecución de poco más de 15 horas, unidades aéreas, marítimas y terrestres lograron interceptar y neutralizar una embarcación de 32 pies de eslora, equipada con dos motores fuera de borda de 250 caballos de fuerza cada uno, a varias millas náuticas al sur de las costas de Punta Salinas.

Al abordar la lancha (tipo Eduardoño), sin nombre ni matrícula, se arrestaron a tres dominicanos y se confiscaron 55 pacas, conteniendo en su interior un total de 1, 360 paquetes de presunta cocaina, forrados con cinta adhesiva y con varios distintivos, así como 30 bloques de un vegetal que aparenta ser marihuana, para un total de 1, 390 paquetes.

Además, se ocupó una radio de comunicación satelital, 12 tanques y un garrafón, para el uso de combustibles, lonas, sogas, agua, bebidas energizantes, comestibles, entre otras evidencias vinculantes con la investigación.

“Este contundente golpe a las redes del crimen organizado transnacional es el resultado de la sincronización de información en tiempo real y el blindaje de los corredores marítimos del Caribe, consolidando al país como un socio operativo eficiente y estratégico en el combate al narcotráfico y sus delitos conexos”  

El Ministerio Público y DNCD desarrollan las investigaciones en relación con la frustrada operación de narcotráfico internacional, con el objetivo de identificar y arrestar a otros integrantes de estas redes, cuyo modo operativo consiste en introducir sustancias ilícitas desde Sudamérica en lanchas rápidas.  

La DNCD, con apoyo del superior Gobierno, la Procuraduría, las Fuerzas Armadas, agencias de inteligencia y la cooperación internacional, continúa golpeando de manera contundente a las redes de narcotráfico y la criminalidad organizada transnacional.  

Las cifras registradas en este año 2026 confirman el liderazgo de la República Dominicana en la región, tras la incautación en los últimos meses de más de 27,000 kilogramos (27 toneladas) de distintas drogas en operaciones desplegadas en aeropuertos, puertos, fronteras, costas y otros puntos del país.

Los paquetes de la sustancia decomisados en esta nueva operación están siendo enviados bajo cadena de custodia al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) para determinar el tipo y peso exacto del cargamento 

Investigan un posible atentado ruso en Alemania tras hallar un alijo de armas de fuego y munición

 

El año pasado, las fuerzas de seguridad polacas detuvieron a varias personas que enviaban paquetes preparados con artefactos o detonadores. También se vivió un acontecimiento similar en el aeropuerto de Leipzig, cuando un paquete se incendió en un contenedor de carga en la pista

Los agentes de los servicios secretos rusos podrían estar planeando un atentado en Alemania tras el descubrimiento de un alijo subterráneo con varias armas de fuego y munición en un bosque cerca de Berlín, según las sospechas de los organismos de seguridad alemanes.

Según informa ‘Spiegel’ en su edición digital, el año pasado se halló este alijo de armas, que fue objeto de varias investigaciones encubiertas por parte de los servicios de seguridad del Estado y de contrainteligencia. La policía inutilizó estas armas al modificarlas en secreto durante meses, aunque nadie acudió al lugar para recogerlas, como recoge la revista citada.

Tras las pesquisas de los organismos de seguridad que hallaron el alijo de armas creado por encargo de los servicios de inteligencia rusos, el fiscal general, Jens Rommel, ha abierto una investigación por «preparación de un acto violento grave que pone en peligro al Estado».

Al menos cuatro heridos en un tiroteo en el distrito de Kreuzberg, Berlín

De momento, solo se ha detenido a un sospechoso en Rumanía, aunque la Fiscalía no se ha pronunciado al respecto, como informa ‘Spiegel’. Además, los agentes están investigando la posible relación entre el depósito de armas hallado cerca de la capital alemana y una campaña de sabotaje contra las líneas logísticas ucranianas, iniciada aparentemente por Rusia.

Otros casos similares

Cabe recordar que el año pasado las fuerzas de seguridad polacas detuvieron a varias personas que enviaban paquetes preparados con artefactos o detonadores desde Rumanía, en algunos casos. Estos paquetes habrían sido activados a distancia o mediante un temporizador durante el envío, provocando daños muy graves en vehículos, aviones de carga o centros logísticos.

De Roma a Bruselas: el patrón que destruye imperios

 

Los libros nos han enseñado que, a lo largo de la historia, los imperios en su fase de declive repiten varios patrones, la mayoría de ellos no puede evitar esos procesos, por ejemplo, aquellos que ya no pueden sostener sus fronteras por sus propios medios y pagan a sus vecinos para que no los amenacen, los que entregan recursos estratégicos a cambio de seguridad prestada, o los que asumen los costos económicos de guerras que otros deciden, por mencionar algunos de esos patrones.

El Imperio Romano tardío, (siglos III y V d.C.) pagaba a los visigodos, a los hunos y los ostrogodos que defendieran sus fronteras. El Imperio Bizantino pagaba a los búlgaros, los árabes (abasíes y omeyas), y a los persas para que no los atacaran, y a Venecia para que protegiera sus rutas comerciales.

Y así, el Egipto de los Faraones tardío (siglos VII-IV a.C.), el Imperio Mogol tardío (siglos XVII-XVIII), el Imperio Chino bajo las dinastías Song y Ming tardías (siglos X-XVII), todos repitieron el mismo patrón: pagar a sus vecinos, rivales o aliados por “protección”.

Más recientemente, el Imperio Otomano, conocido en su larga decadencia como “El hombre enfermo de Europa”, firmó capitulaciones que comenzaron como generosidad y terminaron como servidumbre.

Y es eso lo que preocupa del momento actual de la Unión Europea, porque no estoy haciendo una comparación retórica ni exagerada, por el contrario, intento señalar un problema que empieza a hacerse estructural y alarmante, especialmente porque la UE no está cerca de iniciar un periodo de decadencia.

EL PATRÓN QUE LA HISTORIA REPITE

Antes de entrar a analizar a la Unión Europea de hoy, conviene detenerse en el pasado, porque se trata de un patrón que ha destruido imperios en cuatro continentes a lo largo de varios siglos de historia.

El politólogo A.F.K. Organski formuló en su libro World Politics de 1958 su teoría de la transición de poder, según la cual los conflictos más peligrosos y las crisis sistémicas más profundas no ocurren cuando una potencia es claramente dominante, sino cuando otra potencia en ascenso se acerca a su nivel y el dominante comienza a perder su capacidad relativa de organizar el sistema a su favor.

Según Organski, en esa fase de transición el hegemón suele enfrentar la tentación de comprar tiempo mediante concesiones antes que invertir en recuperar capacidad real, lo que desnuda su nueva posición, la de potencia en decadencia forzada a negociar desde una posición de debilidad, y lo que parece una solución táctica se convierte en una dependencia estructural.

Graham Allison, profesor de Harvard, actualizó ese concepto con su noción de la trampa de Tucídides, esa de la que tanto se ha hablado en los últimos años y meses y que se refiere a la posibilidad de conflicto cuando una potencia emergente amenaza con desplazar a la dominante.

Sin embargo, aquí quiero analizar lo que sucede con los actores secundarios, las potencias medias, en este caso un bloque regional, que queda atrapado entre la potencia dominante en declive y la emergente.

La historia revela que esos actores tienden a hacer exactamente lo que Europa hace hoy: pagar a ambos lados para mantener su posición, vaciándose peligrosamente en el proceso.

ROMA Y LOS FOEDERATI

El Imperio Romano tardío, a partir del siglo III, dejó progresivamente de poder defender sus fronteras con legiones propias y comenzó a incorporar a los pueblos “bárbaros” como foederati: aliados militares que recibían tierras dentro del territorio imperial, pagos anuales en oro y reconocimiento político a cambio de proteger las fronteras del Imperio.

Los visigodos, los ostrogodos, los hunos bajo Aecio, los burgundios, todos pasaron por ese sistema en el que Roma les pagaba para que defendieran las fronteras. El resultado parece predecible en retrospectiva, pero fue inesperado para quienes lo vivieron, porque los foederati aprendieron que su valor dependía de la percepción de amenaza externa que sentía Roma.

Es decir, que cuanto más débil parecía el Imperio, más podían exigir ellos por defenderlo. El tributo no compró seguridad sino dependencia creciente y chantaje.

¿El resultado? en el 410 Alarico y sus visigodos saquearon Roma; en 455 fueron los vándalos (pueblo germánico liderado por su brillante y calculador rey Genserico); y en 476 la estocada final a manos de Odoacro, líder de los foederati que depuso al último emperador occidental romano, Rómulo Augústulo.

El Imperio no cayó a manos de enemigos externos que cruzaron las fronteras, sino que fue disuelto por los aliados a los que había pagado por años para defenderlas.

El historiador Edward Gibbon identificó en su monumental Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano el mecanismo central: Roma no perdió su capacidad militar de golpe, la fue delegando gradualmente en actores externos cuya lealtad era transaccional antes que estructural. Cuando el dinero escaseó, la lealtad desapareció.

BIZANCIO Y VENECIA

El Imperio Bizantino es el caso más sofisticado y el más cercano al europeo contemporáneo en términos de mecanismo. Durante los casi seis siglos que transcurrieron tras de la caída de Roma occidental, Bizancio sobrevivió mediante una combinación extraordinaria de diplomacia, inteligencia y pagos estratégicos a sus vecinos.

Pagaba a los búlgaros para que no atacaran desde el norte. Pagaba a los árabes para que mantuvieran treguas en el este. Pagaba a los cruzados para que desviaran su violencia hacia otros objetivos, con resultados desastrosos cuando la Cuarta Cruzada saqueó Constantinopla en 1204 en lugar de Jerusalén.

Pero sobre todo, pagaba a Venecia.

Las concesiones comerciales a la República de Venecia comenzaron en 1082, cuando el emperador bizantino Alejo I Comneno otorgó a los mercaderes venecianos el derecho a comerciar en todo el Imperio sin pagar impuestos aduaneros, en agradecimiento por la ayuda naval veneciana contra los normandos.

Era una concesión generosa desde una posición de relativa fortaleza. Pero a lo largo de los siglos siguientes, los venecianos fueron ampliando esos privilegios mediante presión diplomática y chantaje, al punto de que los mercaderes venecianos pagaban menos impuestos en Constantinopla que los propios ciudadanos bizantinos.

Aquello fue una doble hemorragia pues las arcas imperiales se vaciaban mientras la riqueza comercial del Mediterráneo se desplazaba hacia Venecia.

Por eso, cuando los otomanos sitiaron Constantinopla en 1453, el Imperio tenía menos de 50.000 habitantes dentro de sus murallas, dependía de mercenarios genoveses para su defensa y carecía de una flota naval propia, llevaba siglos comprando su supervivencia a costa de su soberanía económica, y al final perdió ambas.

CHINA Y LA PAZ COMPRADA

La dinastía Song en China desarrolló entre los siglos X y XIII uno de los sistemas de tributo más elaborados y mejor documentados de la historia. Incapaz de recuperar militarmente los territorios del norte, ocupados por el Imperio Jin, el Emperador Song optó por reconocerles como sus iguales a través del Tratado de Shaoxing de 1141.

Aquel tratado puso fin al sinocentrismo del Imperio, llevó a la ejecución del general Yue Fei, el más brillante de la corte Song (traicionado por su propio gobierno), y estableció que la dinastía Song pagaría anualmente 250.000 taeles de plata y 250.000 rollos de seda al Imperio Jin a cambio de paz.

Es decir, la China Song renunció a la lógica del Imperio para adoptar la lógica del Estado tributario: un actor que compra su seguridad en lugar de producirla. Los pagos eran enormes y representaban una fracción significativa de los ingresos fiscales imperiales, pero la corte Song los justificaba argumentando que eran más baratos que la guerra.

El costo político de largo plazo fue total. Se institucionalizó la percepción de debilidad tanto interna como externamente. Y cuando los mongoles de Kublai Khan lanzaron su ofensiva final contra la dinastía Song en la segunda mitad del siglo XIII, no encontraron un Imperio dispuesto a pelear y resistir sino uno que prefería pagar para no tener que hacerlo.

La dinastía Song fue conquistada en 1279 y la paz comprada duró menos de siglo y medio.

LOS MOGOLES Y LA EAST INDIA COMPANY

El Imperio Mogol en India ofrece el paralelo más revelador para entender la relación contemporánea entre Europa y Estados Unidos en materia energética y de defensa.

Los emperadores mogoles comenzaron otorgando concesiones comerciales a los europeos, primero a los portugueses y a los británicos después, desde una posición de fuerza. La Compañía Británica de las Indias Orientales recibió su primer consentimiento formal para comerciar en la India continental en 1612, un permiso de comercio que le daba acceso a los puertos mogoles a cambio de reconocimiento y tributos simbólicos. El Imperio Mogol era entonces una de las economías más grandes del mundo, con un PIB estimado que representaba entre el 20 y el 25% del producto mundial, superando incluso a toda Europa occidental junta.

Pero a lo largo del siglo XVII, mientras el Imperio Mogol se fragmentaba en conflictos sucesorios y revueltas regionales, la East India Company fue ampliando sus concesiones, construyendo fuertes, reclutando ejércitos privados y estableciendo alianzas con los poderes regionales que desafiaban al emperador y lo que había comenzado como un privilegio comercial concedido desde la fuerza se convirtió, concesión a concesión, en el andamiaje de la dominación colonial.

Para 1757, cuando Robert Clive derrotó al Nawab de Bengala en la batalla de Plassey, la East India Company era ya el poder real de facto en el noreste de India, y el emperador mogol en Delhi era una figura decorativa que reinaba sin gobernar.

El teórico poscolonial Ranajit Guha identificó en ese proceso el mecanismo que llamó dominación sin hegemonía: el poder colonial ejercía control efectivo sin necesitar el consenso de los dominados, precisamente porque había vaciado las instituciones locales de capacidad real mediante concesiones aparentemente voluntarias.

EGIPTO Y LOS MERCENARIOS

Otro caso emblemático, aunque menos conocido, es el del Egipto faraónico tardío. A partir del siglo VII a.C., los faraones de la dinastía Saíta recurrieron sistemáticamente a mercenarios griegos (oplitas jonios y carios), para reforzar sus ejércitos frente a las amenazas asirias, persas y libias.

El faraón Amasis llegó a concentrar a esos mercenarios en la ciudad de Naucratis, una concesión territorial en el delta del Nilo donde los griegos tenían sus propios templos, mercados y tribunales, exentos de la ley egipcia. Era, en todos los sentidos relevantes, una capitulación que cedía soberanía territorial a cambio de seguridad militar.

Pero cuando Cambises de Persia invadió Egipto en 525 a.C., parte de los mercenarios griegos que habían defendido Egipto durante décadas se pasaron al bando persa, atraídos por las mejores condiciones que les ofrecían y por la percepción de que Persia era la potencia ascendente.

Al final, Egipto cayó en parte porque su seguridad dependía de aliados cuya lealtad era transaccional antes que estructural, demostrando que la seguridad comprada dura exactamente lo que dura el dinero.

EL HOMBRE ENFERMO DE EUROPA

El caso que da nombre al patrón y que mejor describe la situación europea contemporánea es el del Imperio Otomano en su fase de declive. El zar Nicolás I acuñó la expresión en 1853 en una conversación con el embajador británico: el Imperio Otomano era el hombre enfermo de Europa, un enfermo cuya herencia todos querían pero cuya muerte nadie sabía exactamente cómo gestionar.

Las Capitulaciones Otomanas nacieron, como todas las concesiones de los imperios en declive, como un gesto de generosidad desde una posición de fuerza. Suleimán el Magnífico firmó las primeras capitulaciones modernas con Francia tan pronto como 1535, otorgando a los mercaderes franceses privilegios comerciales y jurisdiccionales en territorio otomano, incluyendo exención de impuestos y derecho a ser juzgados por sus propios cónsules en lugar de la ley otomana.

Era una concesión que el Imperio podía permitirse porque era suficientemente poderoso para hacerla sin riesgo.

Pero el tiempo lo cambia todo, y a lo largo de los siglos XVII, XVIII y XIX, mientras el poder del Imperio disminuía y el de las potencias europeas crecía, esas concesiones se convirtieron en instrumentos de presión sistemática.

El Imperio Otomano a finales del siglo XIX había perdido casi toda su soberanía real y estaba muy endeudado con sus homólogos europeos. Las potencias europeas usaban las capitulaciones para imponer condiciones políticas, para “proteger” a las minorías cristianas como pretexto de intervención, para extraer recursos y para mantener al Imperio en una dependencia que garantizaba su supervivencia formal mientras vaciaba su sustancia.

La Administration de la Dette Publique Ottomane, establecida en 1881, fue la expresión más desnuda de esa dependencia: una institución controlada por acreedores europeos administraba directamente los ingresos fiscales otomanos para garantizar el pago de la deuda.

Es decir, el Imperio tenía sultán, ejército y bandera, pero no tenía soberanía fiscal, ni de casi nada.

LO QUE EUROPA PAGA HOY

Con ese telón histórico y teórico de fondo, podemos analizar la situación europea contemporánea con más claridad. Porque Europa no está en declive irreversible como Roma o Bizancio en sus fases finales, pero está replicando sus mecanismos con una fidelidad que debería alarmar a sus ciudadanos y a sus líderes políticos.

En 2016, la Unión Europea firmó un acuerdo con Turquía por el que Ankara se compromete a retener en su territorio a los refugiados sirios. Fueron las imágenes de aquella crisis, entre ellas las de la periodista húngara Petra László haciendo una zancadilla a un hombre que corría con un niño en brazos, las que forzaron la respuesta europea.

El precio de esa crisis fue de 6.000 millones de euros, según el propio Consejo Europeo, con más de 9.500 millones movilizados en total desde 2015 para gestión de refugiados y fronteras en Turquía.

El presidente de Turquía, Recep Tayip Erdogan convirtió ese acuerdo en el instrumento de presión más eficaz de su política exterior y en 2020 otra vez presionó la frontera griega durante semanas para que Bruselas cediera en otros asuntos. El mismo mecanismo de los foederati romanos: Europa paga a quien quiere que defienda su frontera, y ese actor aprende que su valor crece cuando crece la amenaza.

Con Marruecos el patrón es idéntico. La UE entrega más de 500 millones de euros para el periodo 2021-2027 para control fronterizo, según confirmó en 2023 la entonces comisaria de Política Interior, Ylva Johansson, ante el Parlamento Europeo. El resultado: las entradas a Ceuta se multiplicaron por más de cinco entre 2021 y 2025, pasando de 753 a 3.523 personas. El gendarme cobra por cuidar la puerta y decide cuándo abrirla, según su conveniencia. Exactamente como los mercenarios griegos de Amasis.

Otro tributo es el energético. Antes de la invasión rusa de Ucrania en 2022, Europa recibía el 40% del gas que consumía a precios estables y competitivos, y a través de gasoductos.

La decisión de sancionar a Rusia y sustituir su gas por el gas natural licuado (GNL) estadounidense fue geopolíticamente justificada, pero tiene un costo económico que nadie negoció con los ciudadanos europeos, que son los que al final pagan la factura.

La Unión Europea ha cambiado su dependencia del gas barato ruso por una vulnerabilidad económica frente al GNL estadounidense, pues el mercado de referencia TTF marcó precios superiores a 180 euros por MWh durante varias semanas entre julio y septiembre de 2022, frente a los 20-30 euros previos a la guerra.

Y aunque los precios han bajado desde entonces, el GNL estadounidense sigue costando a Europa aproximadamente un 23% más que el gas ruso y el de Qatar, según análisis del Instituto para la Economía de la Energía y el Análisis Financiero (IEEFA) de abril de 2025.

EE.UU. cuadruplicó sus exportaciones de gas a Europa entre 2021 y 2024 y hoy domina el mercado que antes era ruso. Es la concesión mogola en versión energía: lo que comenzó como una decisión de emergencia geopolítica es ya una dependencia estructural difícil de revertir.

El tercer tributo es militar. Durante décadas, Europa construyó su modelo de bienestar sobre la base de un gasto militar moderado, garantizado por el paraguas de seguridad estadounidense y un equilibrio geopolítico admirable aún en tiempos de la Guerra Fría.

Ese modelo está siendo desmantelado por la presión directa de Washington que insiste en que sus aliados de la OTAN aumenten el gasto militar para “compartir la responsabilidad”, como si alinearse con las posturas de Washington en todas sus iniciativas y posturas globales no fuese suficiente.

De hecho, el gasto en defensa de los Estados miembros de la UE alcanzará los 454.000 millones de euros en 2026, un crecimiento del 75,3% respecto a 2021, según el Consejo Europeo. Y ese crecimiento no ha terminado: en la Cumbre de La Haya de junio de 2025, los líderes de la OTAN acordaron un nuevo objetivo del 5% del PIB en gasto de defensa para 2035.

Si Europa cumple ese objetivo, el gasto militar superaría el billón de euros anuales, desplazando irremediablemente el gasto en mitigar las causas y efectos del cambio climático, el gasto en los sistemas sanitarios y en educación, pilares que definen el modelo europeo de sociedad.

Y lo que es más grave aún para Europa es que buena parte de ese dinero será destinado a comprar armamento estadounidense. Es el tributo más sofisticado porque la UE terminará pagando por su seguridad a quien le exige que pague más.

El cuarto tributo es geopolítico y es el más costoso en términos de autonomía estratégica. Europa está asumiendo buena parte de los costos económicos de los conflictos que otros han decidido sin consultarle.

El cierre del estrecho de Ormuz por el conflicto entre EE.UU. e Israel contra Irán sacudió los mercados energéticos europeos antes de que ningún gobierno del bloque pudiera responder. Europa no eligió esa guerra, de hecho intentó activamente evitarla preservando el acuerdo nuclear iraní contra la voluntad de Washington, y sin embargo paga sus consecuencias.

Es la posición del actor secundario que Allison no desarrolló en la trampa de Tucídides, el que queda atrapado entre las dos potencias en pugna y absorbe los costos de una rivalidad que no controla y en la que no puede intervenir.

Keohane y Nye demostraron que, en toda relación de interdependencia, el actor menos dependiente tiene más poder, y en el caso del Viejo Continente, Europa cree negociar en igualdad con EE.UU. y con sus vecinos mediterráneos, pero en cada una de esas relaciones es el actor más dependiente y, por tanto, el más débil.

LA SUMA QUE NADIE QUIERE CALCULAR

Si se suman todos los tributos, el cuadro es demoledor. Más de 9.500 millones de euros a Turquía para gestión de fronteras. 500 millones a Marruecos para el mismo fin y es muy probable que ese monto crezca.

Un sobreprecio del 23% en toda la factura energética respecto al gas que antes compraba más barato. Un incremento del gasto militar del 75% en cinco años con perspectiva de duplicarlo hacia 2035. Y los costos poco claros pero reales de guerras en las que Europa es espectador.

El Imperio Song pagó durante 138 años antes de ser conquistado. Bizancio mantuvo su sistema de concesiones durante siglos antes de caer en 1453. El Imperio Otomano sobrevivió como hombre enfermo durante casi un siglo antes de disolverse después de la Primera Guerra Mundial. Todos compraron tiempo. Ninguno compró futuro.

LA DIFERENCIA QUE TODO LO CAMBIA

Hay una diferencia fundamental entre Europa y todos esos imperios que hace que esta comparación no sea un epitafio sino una advertencia.

Roma no tenía alternativa en el siglo V, su capacidad militar y fiscal había menguado de manera irreversible y probablemente habría caído antes si no “compraba” ese tiempo extra.

Bizancio no tenía alternativa en el siglo XV, había perdido territorio, población y recursos durante siglos y era cuestión de tiempo para que cayera a manos de cualquier otro poder de su época.

La China de los Song no tenía alternativa frente a los ejércitos mongoles. Y el Imperio Otomano no tenía alternativa frente a la superioridad industrial europea del siglo XIX y su declive militar plasmado en Lepanto y otros tantos conflictos.

Pero la Europa en 2026 sigue siendo la tercera economía más grande del mundo, tiene capacidad industrial, tecnológica y demográfica suficiente para actuar de otra manera. Su moneda común, el euro, es moneda de reserva global y una alternativa real al dólar estadounidense.

La UE tiene una base científica e industrial que ninguno de los imperios en declive de la historia poseía cuando comenzaron a pagar sus tributos, tiene, en teoría, las instituciones necesarias para coordinar una respuesta colectiva y la propia Unión Europea es el bloque regional más ejemplar de la historia moderna por su capacidad de cooperación y coordinación financiera y demográfica.

Lo que le falta no es poder sino voluntad política de ejercer como bloque. Lo que produce sus tributos no es debilidad estructural sino fragmentación política deliberada o tolerada, y la necesidad de conservar las formas, de actuar con mesura y de manera civilizada para no escandalizar a su público interno.

Porque Europa se ha presentado históricamente como referente de valores humanos y democráticos universales, pero hoy enfrenta la contradicción de aplicar esos valores de manera selectiva: sanciona a Rusia con rigor y mira hacia otro lado o se vuelve tolerante ante otros conflictos. Esa doble vara debilita su autoridad moral precisamente cuando más la necesita para negociar desde una posición de principios.

Tal vez sea hora de que Europa comience a “ensuciarse las manos”: gestionar sus fronteras con la dureza que sus órganos de gobernanza hayan determinado, no importa si a nosotros nos gustan o no, son sus decisiones; trabajar en asumir su propia defensa de acuerdo a amenazas reales; y asumir posturas comerciales más alineadas con sus propios intereses económicos.

Después de todo, es cada vez más evidente que negociar bilateralmente el suministro energético, priorizar la relación particular de sus miembros con Washington por encima de la posición común del bloque, o fracturar sus posturas ante las crisis migratorias instrumentalizadas, es reproducir, voluntariamente, el patrón de los imperios que pagaron hasta que no pudieron más.

La teoría de Organski predice que los sistemas hegemónicos en transición producen inestabilidad. Lo que no predice es cuánto tiempo tarda un actor secundario en entender que su supervivencia depende de actuar con coherencia estratégica.

La Unión Europea está a tiempo de evitar convertirse en la reencarnación del hombre enfermo de Europa, tiene un PIB suficiente para no necesitar pagarle tributos a nadie, y puede evitar entrar en un declive inevitable pero elegido.

La decisión está en manos del liderazgo europeo, aún hay tiempo de evitar la caída del bloque que los latinoamericanos vemos con admiración y hasta un poco de envidia, aprendamos de la historia.