sábado, 30 de mayo de 2026

Irán desmiente acuerdo mientras Trump anuncia el fin del bloqueo de Ormuz y la retirada del uranio

 

Teherán asegura que las declaraciones del presidente estadounidense sobre el acuerdo son una «mezcla de verdad y mentiras»

En una nueva jornada de mensajes contradictorios y cruces de acusaciones en unas negociaciones entre lo delirante y bucles infinitos, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, hacía pública una nota en la que anunciaba que sigue sin haber acuerdo con EEUU. Y advirtiendo respecto de uno de los puntos más sensibles de la negociación, el estatus del estrecho de Ormuz, que la materia corresponde en exclusiva a la República Islámica y al sultanato de Omán.

Horas antes y a punto de reunirse con sus asesores en la Sala de Crisis de la Casa Blanca a fin de tomar una «determinación final» sobre el acuerdo, el presidente de EEUU, Donald Trump, anunciaba en la red Truth Social que ya hay acuerdo para el fin del bloqueo del perímetro del estrecho de Ormuz y la retirada de las reservas de uranio altamente enriquecido en manos de la República Islámica -que tendría que llevarse a cabo en una supuesta operación conjunta con Teherán-, así como en otras cuestiones «de mucha menor importancia».

Nuevos cambios en el acuerdo

A las palabras de Trump reaccionaba un despacho de la agencia semioficial Tasnim en que se aseguraba que el texto del acuerdo había sufrido cambios respecto a versiones anteriores y que su contenido no era aún definitivo, citando fuentes de la negociación. En otra nota, en este caso de la agencia Fars -vinculada a los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria, unidad ideológica y de élite del régimen- fuentes informadas tildaron las últimas declaraciones del mandatario norteamericano al respecto del eventual acuerdo de «mezcla de verdad y mentiras».

En concreto, las fuentes iraníes vinculadas a la negociación ponían en solfa el anuncio del mandatario estadounidense de poner fin al bloqueo de Ormuz, una de las más importantes vías comerciales marítimas del mundo, por donde normalmente transita el 20% del petróleo y del gas planetarios. «Trump afirma que Irán ha sido obligado a abrir el estrecho sin peajes, aunque no existe una cláusula en el texto del acuerdo en este sentido», se jactaban las mismas fuentes en el citado despacho de la agencia Fars.

Además, las fuentes consultadas por la agencia vinculada a la Guardia Revolucionaria calificaban de afirmación «sin base» el anuncio de Trump de que destruirá las reservas de uranio altamente enriquecido en posesión de la República Islámica y denunciaban el ‘olvido’ del presidente de EEUU al no referirse al levantamiento de sanciones económicas y el alto el fuego en Líbano, que a esa hora registraba una intensificación de la campaña israelí -las Fuerzas de Defensa avanzaban hacia el centro del país de los cedros- contra Hizbulá. En el citado mensaje en Truth Social, Trump aseveraba horas antes que Irán no va a recibir dinero «hasta nuevo aviso».

«Solo las acciones son la medida»

Por su parte, el principal negociador iraní y presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, aseveraba «no tener garantías o palabras» cuando se trata de negociar con EEUU: «Solo las acciones son la medida». Además, Ghalibaf defendía que su país solo está obteniendo concesiones «gracias a los misiles y no al diálogo» y aseveraba que las negociaciones solo están sirviendo para que Irán «explique» esta posición.

También se refirió este viernes a los anuncios del mandatario estadounidense el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, quien vinculó el éxito de las negociaciones a que Trump sea capaz de renunciar a sus «excesivas» demandas en una conversación telefónica con su homólogo omaní. Quien no lo hizo fue el líder supremo y ayatolá Mojtaba Jamenei, quien sigue permaneciendo en un discreto segundo plano, aunque teóricamente no habrá acuerdo final sin su plácet final.

«Si finalmente se alcanza un acuerdo, quizá su consecuencia más importante no sea la reducción de las tensiones entre Irán y Estados Unidos, sino el traslado del principal foco de competencia al interior de la propia República Islámica», el historiador iraní Ehsan Rahimi. A juicio del investigador vinculado a la Universidad de Alicante, «a medida que disminuya la presión externa, las discrepancias sobre el futuro del país, la distribución del poder y las prioridades económicas y de seguridad quedarán más expuestas» «En este sentido, el acuerdo podría marcar el inicio de una nueva etapa de rivalidades internas, más que el final de una crisis internacional», concluye.

En otro orden de cosas, la Guardia Revolucionaria -núcleo del poder iraní en la actual circunstancia- ha informado de que un total de 24 buques habían atravesado durante el último día el estrecho de Ormuz «en coordinación» con las fuerzas armadas del país. Además, la televisión estatal IRIB anunciaba ayer la muerte de dos hombres acusados de matar a tres efectivos agentes del orden en las protestas de enero pasado en la ciudad de Kermanshah -en la frontera occidental con Irak- en un supuesto intercambio de disparos con las tropas iraníes.

Fuente: La Razón

El error de mirar a Irán con lentes coloniales

 

Por Oscar Guedez

Quien observe a Irán únicamente desde la perspectiva del país gobernado por un régimen islámico caracterizado por sus clérigos, sus consignas religiosas, y su retórica antiestadounidense, corre el riesgo de no ver a la nación que tiene delante

Irán no es solo un territorio de un millón 700 mil kilómetros cuadrados con 93 millones de habitantes, menos aún es sólo un Estado Nación más en el tablero regional de Medio Oriente.

Irán es una civilización activa, con una memoria histórica continua, una identidad nacional densamente cohesionada por valores que van más allá de la etnicidad, la lengua o la historia patria, la nación iraní cuenta con formas de organización social que desafían la lógica del poder vertical con la que solemos interpretar el mundo.

Ese error de lectura no es menor y explica, en buena medida, por qué Estados Unidos desperdició oportunidades clave para frenar el desarrollo nuclear iraní; por qué hoy está empujando a Teherán hacia una posición aún más radicalizada y con mayor ejercicio de su poder geopolítico regional y global; por qué la actual confrontación con Israel va más allá de reordenar al Medio Oriente y acelera, ojalá sea para bien, el colapso del sistema internacional nacido tras la Segunda Guerra Mundial. Para entender lo que está en juego, hay que empezar por entender la sociedad iraní.

LO PÚBLICO Y LO PRIVADO

Irán es una sociedad que vive a diario en dos registros simultáneos. El espacio público está codificado por la ideología oficial del Estado islamista y las normas morales de conducta, vestimenta y segregación de sexo o género.

Nada de ropa corta para hombres ni mujeres; nada de contacto físico intersexual en público (ni siquiera estrechar la mano en un saludo); cumplimiento del uso del “rusarí”, como se llama el hijab iraní y el “mantú”, la camisa o chaqueta que debe usar la mujer siempre para cubrirse por encima de la blusa y casi hasta las rodillas; entre otras.

El espacio privado, en cambio, es sorprendentemente libre, pragmático, moderno y en muchos casos es bastante secular. Incluso, las personas se permiten acercamientos menos rígidos de los que se producen en público.

De hecho, el ciudadano iraní ha desarrollado múltiples maneras de disfrutar en privado de “las libertades” naturales de las que se priva en público.

  • Conexiones VPN: dado que la mayoría de los sitios en internet y servicios de redes sociales están bloqueados por el gobierno, la gran mayoría de las personas (por no decir todos) cuentan con servicios de VPN para acceder a esos servicios. De hecho, la sociedad iraní es mayoritariamente joven, la edad promedio de la población es de 34,6 años y la tasa de alfabetización ronda el 96%, por lo que se trata de un país cuya población se mantiene formada e informada.
  • Vestimenta: Culturalmente, la sociedad iraní suele ser mayoritariamente pudorosa, por lo que pesa menos la imposición de las normas de vestimenta. Además, la mayor parte del tiempo existen márgenes de tolerancia ante el uso de sandalias en las mujeres, maquillaje cargado, rusarís (hijabs) que dejan ver prácticamente todo el cabello, mangas a 3 cuartos en los brazos y mantús abiertos que no esconden la figura y se convierten en nuevas piezas para resaltar la femineidad.
  • Derechos de la Mujer: Persisten grandes desafíos en torno a este tema, por ejemplo, lo referente al código de vestimenta iraní, el derecho al divorcio, la libertad de viajar fuera del país o la custodia sobre los hijos, temas en los que el hombre tiene excesivo poder (como toda sociedad patriarcal con gobierno teocrático). Sin embargo, lasmujeres iraníes ocupan cerca del 70% de las plazas universitarias en el país, y más del 70% de los estudiantes de las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) son mujeres.

Segregación: Aunque en la vida privada suelen producirse acercamientos personales que van más allá de lo “correcto” a nivel público, llegando incluso a superarse barreras y tabúes muy profundos. Sin embargo, la segregación sexual o de género, sí limita las habilidades sociales de los jóvenes y adolescentes con el sexo opuesto, y genera diversas distorsiones en torno a la sexualidad de las personas jóvenes.

GOBERNANZA EN RED

Queda claro que persisten desafíos en la vida pública, pero muchos de ellos son compensados por la acción individual y privada de los ciudadanos. Lejos de lo que podemos pensar quienes estamos acostumbrados a ver las sociedades de manera más transparente y predecible, esta dualidad no es esquizofrenia política ni simple hipocresía social masiva.

La civilización persa se ha desarrollado en la región geográfica de la meseta iraní, desde el año 550 A.C. aproximadamente, aunque existen registros de la existencia de su etnia en pequeñas aldeas nómadas desde mucho antes, aproximadamente desde el siglo IX antes de cristo.

A lo largo de la historia, los persas han enfrentado invasiones y ataques de muchas otras civilizaciones, con las que han tenido que convivir de un modo u otro. Árabes, mongoles, turcos, rusos, británicos, griegos y otras civilizaciones les han hecho la guerra, los han invadido, les han impuesto bloqueos comerciales y han intentado subyugarlos.

Pero siempre los persas lograron preservar su cultura y su esencia como civilización, más allá de las presiones externas e incluso, de las derrotas militares.

Desde los tiempos del Imperio Persa Aqueménida, liderado por Darío I, los persas lograron desarrollar una burocracia estatal avanzada que le permitió controlar el amplio territorio de aquel reino, con gobernadores o Sátrapas, que recaudaban impuestos, administraban justicia y mantenían el orden interno, y aunque tenían autonomía, estaban adscritos y eran supervisados por el rey.

Los inspectores imperiales, que eran “los ojos y oídos del rey”, se aseguraban de que los Sátrapas no sacaran provecho personal de los impuestos recaudados ni acumularan demasiada fuerza militar para amenazar al monarca. También eran sometidos a auditorías periódicamente para asegurar el manejo impecable de los fondos, algo que, para la época, era sumamente novedoso.

Además, se estableció un lenguaje administrativo único, en arameo, para armonizar la comunicación y registro de la gestión pública de un reino multilenguaje, en el que además se respetaban y toleraban las religiones locales para asegurar la estabilidad interna del imperio, otra rareza incluso para reinos y estados mucho más recientes que el Aqueménida.

Por eso, en medio de los vaivenes de la historia, la República Islámica de Irán instaurada en 1979 bajo el liderazgo de Ruhollah Jomeini es uno más de los muchos sistemas de gobierno autóctono que ha regido la vida de los persas en la meseta iraní, pero que ha heredado todo el caudal cultural de su civilización.

Entre toda esa herencia cultural está el complejo sistema de cortesías llamado Tarof, un pilar fundamental de la hospitalidad y la jerarquía social iraní que se basa en una cortesía que llega a ser excesiva para cualquier occidental y que en muchas ocasiones lleva a expresar ideas y emociones de manera exagerada y que sólo los iraníes pueden entender en su justa dimensión.

Estos elementos hacen intuir el por qué el gobierno iraní ha resistido ataques dirigidos contra su cúpula política y militar durante tantos años, incluso cuando han sufrido fuertes conmociones.

Por ejemplo, el 30 de agosto de 1981, apenas 2 años después de la Revolución Islámica, Mohammad-Ali Rajai fue asesinado en un atentado con bomba en su oficina, solo un mes después de asumir la presidencia iraní. En el ataque también murió el que debía ser su sucesor en el cargo, Amir-Abbas Hoveyda.

Este suceso ocurrió en plena guerra Irán – Irak, y aunque causó conmoción, no resquebrajó ni debilitó la unidad y la resistencia iraní, cómo no lo hizo la muerte del Líder Supremo Alí Jamenei el pasado 28 de febrero por los ataques de Estados Unidos e Israel.

Esa resiliencia del aparato gubernamental, que es lo que sostiene la estabilidad política del país, se explica porque la estructura del gobierno islamista iraní, al igual que sus antepasados aqueménidas, también desarrolló un sistema burocrático fuera de lo común y no se trata de un “régimen” vertical donde uno o dos superpoderosos deciden el destino de una nación de 92 millones de habitantes.

La cúpula gubernamental iraní es una red de instituciones mayoritariamente colegiadas, interconectadas, interdependientes e Intercontroladas las unas por las otras.

  • El Líder Supremo: Es la máxima autoridad política y religiosa del país, el Jefe de Estado; tiene el control total sobre las fuerzas armadas y la política exterior.
  • El Presidente: es jefe del Poder Ejecutivo, se encarga de la administración diaria y la economía nacional, aunque está subordinado a las decisiones del Líder Supremo. Nombra a los ministros que deben ser aprobados por el Parlamento (Mayilis).
  • La Asamblea Consultiva Islámica (Parlamento o Mayilis): Es el órgano legislativo que redacta leyes y aprueba tratados, sus 290 miembros son elegidos por voto popular cada cuatro años.
  • Consejo de Guardianes: Supervisa que las leyes y aprueba o veta a los candidatos a puestos de elección popular para asegurar que cumplan con la Constitución e interpretación islámica, además tiene poder de veto sobre el Parlamento. Está compuesto por 12 miembros, 6 de ellos elegidos por el Poder Judicial y los otros 6 por el Líder Supremo.
  • Asamblea de Expertos: Es el grupo de 88 clérigos encargados de elegir, supervisar y, en caso de ser necesario, destituir al Líder Supremo si no cumple sus funciones. Sus miembros son elegidos por voto popular cada 8 años una vez que los candidatos son aprobados por el Consejo de Guardianes.
  • Consejo de Discernimiento: Está compuesto por 36 miembros nombrados por el Líder Supremo, de quien son asesores. Su principal función es actuar como mediador en disputas entre el Parlamento y el Consejo de Guardianes.
  • Poder Judicial: Administra la justicia basándose en la constitución y las leyes, todas nacidas a partir de los preceptos de la ley islámica; su jefe es nombrado directamente por el Líder Supremo y supervisa todo el sistema legal y los tribunales revolucionarios.
  • Comandantes de las Fuerzas Armadas: Lideran tanto el Ejército regular como la Guardia Revolucionaria (CGRI); responden ante el Líder Supremo.

Este sistema de gobierno en red hace imposible “decapitar al régimen” como dice haberse propuesto hacer el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ya que se trata de un sistema de cabezas múltiples, desarrollado y madurado por más de 3,500 años de historia.

Porque en Irán, la obediencia formal no implica sumisión absoluta, y por tanto, cada persona mitiga y disipa la sensación de opresión viviendo su vida personal con la libertad que su propia moral le dicta con muy pocas restricciones.

De hecho, la toma de decisiones reales en el ámbito político – económico suele formarse en espacios de convivencia y de colectividad para asegurar el equilibrio, a veces esa toma de decisiones se distribuye en capas: el clero, la Guardia Revolucionaria, los gremios empresariales, tecnócratas, redes académicas, familias extensas, gremios profesionales y estructuras locales.

El resultado es una toma de decisión sin sobresaltos por el compromiso de la zona central del tejido social, donde cada nodo tiene margen de acción propio incluso cuando reconoce una autoridad superior. Este es un modelo que no deja de desconcertar a los analistas occidentales porque no responde al esquema piramidal clásico del Estado-nación moderno ni a la verticalidad esperable de un sistema teocrático ni dictatorial, como suele ser descrito en occidente el modelo iraní.

ORGULLO NACIONAL

Distinto a la narrativa que suelen vendernos acerca de un nacionalismo iraní de reciente data, construido desde el sentimiento antiestadounidense que alienta el gobierno de la Revolución Islámica desde 1979, el nacionalismo iraní es el mismo sentimiento de orgullo civilizatorio persa.

Porque pese a las guerras, asedios y demás conflictos vividos en las distintas épocas, Persia es una de las pocas grandes culturas que jamás fue colonizada en el sentido clásico. Conquistada, sí; dominada culturalmente, no. Ni los macedonios de Alejandro Magno, ni los árabes, ni los mongoles, ni los turcos lograron borrar su lengua, su memoria cultural, su identidad histórica ni su orgullo étnico como civilización.

Ese orgullo es un elemento cohesionador profundo, transversal a clases sociales, ideologías y religiones. Por eso, cada agresión externa tiende a producir el mismo efecto: cierre de filas nacional, incluso entre los sectores más críticos al gobierno, o al régimen como suele llamársele en occidente.

Y aunque Irán no es una nación 100% persa, porque es multiétnica y multi religiosa, la vieja práctica persa de respetar las religiones y culturas internas facilita la integración de todos los sectores sociales a ese sentimiento nacionalista iraní.

La diversidad étnica iraní es bastante interesante, pues la sociedad está compuesta por:

  • Persas: +60%
  • Azeríes: 16%
  • Kurdos: 10%
  • Luros: 6%
  • Árabes: 2%
  • Turcómanos: 2%
  • Baluchíes: 1%
  • Asirios, Armenios, Georgianos, etc.:1%

Y en cuanto a religiones hay:

  • Musulmanes: 99,4%
    • Chiitas 89%
    • Sunitas 11%
  • Cristianos: 0,2%
  • Judíos: 0,2%
  • Zoroastristas:

A todas estas culturas y religiones se les respetan sus costumbres y modos de vida, incluso aquellas como la preparación e ingesta de vino (el alcohol está prohibido en todo el país); o la importación de carne de cerdo, que no es común en los países musulmanes.

Es aquí donde los hijos y nietos de Reza Pahlavi cometen el error estratégico de intentar capitalizar un conflicto con Estados Unidos e Israel presentándose como alternativa política desde el exterior, con el respaldo explícito de potencias extranjeras y chocando frontalmente con la cultura política iraní.

Porque visto así, su llegada al país no representaría una modernización o una apertura a las potencias occidentales, sino que sería percibida, directamente, como una subordinación colonial.

De hecho, la monarquía de Reza Shah (Sha de Irán entre 1925 – 1941) y, especialmente, Mohammad Reza Pahlavi (1953 – 1979), son percibidos en la memoria colectiva como gobernantes que operaron bajo tutela británica el primero y estadounidense el segundo.

Esto, en una civilización que nunca ha aceptado ser colonia, constituye una “pecado” histórico difícil de perdonar. Así, cualquier figura que aparezca asociada a intereses extranjeros será vista no como liberadora, sino como instrumento al servicio de poderes foráneos y será, por tanto, rechazada mayoritariamente en irán.

ERROR ESTRATÉGICO DE EE.UU.

Estados Unidos tuvo oportunidades reales de evitar el desarrollo nuclear iraní. El acuerdo de 2015 no era perfecto, pero funcionaba y estaba siendo cumplido por Irán, incluso antes de recibir lo comprometido por EE.UU.: se reducía el enriquecimiento de uranio, se imponían inspecciones intrusivas y se alargaban los tiempos de ruptura.

Washington decidió romperlo no por fallas técnicas ni por incumplimiento iraní, sino por cálculos ideológicos y presión política interna y externa, especialmente de Israel. Desde entonces, la política hacia Irán ha sido una sucesión de sanciones, golpes simbólicos y demostraciones de fuerza que produjeron el efecto contrario al buscado.

Hoy, Irán es:

  • Más autosuficiente económicamente que hace una década
  • Está más integrado militarmente en la región
  • Es más consciente de que solo la disuasión dura garantiza su supervivencia, y eso podría catalizar su programa nuclear hacia el desarrollo militar.
  • Tiene calibrada el arma económica de Ormuz para presionar a la comunidad internacional.

Al golpear su territorio y su liderazgo, EE. UU. e Israel han enviado un mensaje peligroso que puede cambiar la conducta de las potencias medias de todo el mundo: la contención diplomática no garantiza su seguridad si no están preparados para responder por la vía militar. En ese contexto, el incentivo para que el programa nuclear iraní cruce definitivamente la línea hacia la militarización aumenta, y, paradójicamente, la “línea roja” que Occidente intentó evitar durante treinta años se acerca cada vez que se abandona la diplomacia.

RECONFIGURACIÓN REGIONAL

El conflicto EE.UU.–Israel vs. Irán es una confrontación estructural entre dos modelos de orden, uno basado en la superioridad militar y la coerción financiera, versus el modelo basado en la resistencia, el control de rutas estratégicas (Ormuz y Bab el-Mandeb) el poder distribuido en redes, y la disuasión militar escalonada.

Independientemente del desenlace inmediato, esta guerra reordenará las fuerzas en Medio Oriente. Irán ya ha demostrado capacidad para poner en jaque los nodos logísticos globales; amenazar a todo su vecindario y sus infraestructuras vitales; condicionar la economía global; y forzar a las grandes potencias a reaccionar en sus términos.

Incluso una derrota táctica iraní no implicaría una derrota estratégica. Su estructura interna y externa en red le permite absorber los golpes y adaptarse a largo plazo. Es un modelo mucho más resiliente que los Estados centralizados que Occidente está acostumbrado a enfrentar.

Además, el público occidental coloca la vara muy alta ante una guerra protagonizada por Estados Unidos y espera verle aplastar a cualquier enemigo, pero la sola resistencia de Irán y su capacidad de responder en tantos frentes y de manera tan sólida tienden a generar conflictos internos en EE.UU., contrario a lo que ocurre desde la visión de resistencia nacionalista iraní.

NECESARIA REFORMA DE LA ONU

Este conflicto vuelve a exponer una verdad incómoda: el Consejo de Seguridad de la ONU es estructuralmente disfuncional, pues no sólo refleja el equilibrio de poder de 1945, sino que siempre ha estado al servicio de los intereses de las potencias mundiales, y en el contexto geopolítico actual, las fricciones entre esas potencias hacen que sea imposible ponerles freno o siquiera pretender su autocontención.

Potencias regionales como Irán, India, Brasil, o Turquía no tienen capacidad de influir en las decisiones de seguridad de sus regiones, mientras los Estados dominantes, algunos con poder decreciente, conservan el veto absoluto y brindan protección a sus Estados satélite.

El resultado es una parálisis absoluta de la comunidad internacional, que no logra resolver las guerras ni sancionar prácticamente a ninguna nación, por dañinas y horrendas que sean sus acciones.

Si este conflicto escala o deja secuelas de seguridad duraderas, la presión por reformar el sistema multilateral seguirá aumentando y así debe ser, porque la alternativa a la reforma de la ONU puede ser la irrelevancia definitiva de una organización que ha sido la cúspide de la civilización.

DESENLACE ABIERTO

Esta guerra ha derribado mitos por doquier, uno de ellos ha sido demostrar que Irán no es un actor irracional ni suicida. Es una civilización paciente, con raíces históricas profundas y una gobernanza interna novedosa para el mundo occidental.

Cualquier escenario de salida a la crisis, desde la negociación forzada hasta la escalada regional prolongada, seguirá reforzando la actual tendencia global de dejar atrás el orden unipolar surgido tras la caída del Bloque Soviético y avanzar hacia una multipolaridad global inestable, con potencias regionales fuertes y árbitros globales debilitados, salvo China, que cada día se posiciona más como potencia económica global.

Occidente comete un error recurrente al subestimar a Persia. No aprende de su historia, ni de su cultura, ni de su forma de hacer política. Mientras siga mirándola como un Estado más y no como una civilización que piensa y gobierna distinto seguirá tomando decisiones tácticamente contundentes y estratégicamente equivocadas. Porque como ya demostraron Vietnam y Afganistán, es posible que una nación, en este caso Irán pierda batallas, pero para las civilizaciones orientales, la guerra es una lucha de largo plazo que no se termina por la vía militar.

Nueva polémica migratoria de Trump por una web que compara inmigrantes con extraterrestres

 

La Casa Blanca lanza una página con un mapa de arrestos de extranjeros en tiempo real

 La iniciativa utiliza referencias alienígenas para defender la política migratoria

La Administración de Donald Trump vuelve a situarse en el centro de la polémica tras la difusión de una nueva página web oficial dedicada a la inmigración.

La Casa Blanca ha presentado la iniciativa a través de su cuenta en la red social X, acompañándola de un mapa interactivo que muestra arrestos de extranjeros en tiempo real en distintos puntos de Estados Unidos.

Lo que más controversia ha generado es el tono empleado en la página. Utilizando referencias propias de la ciencia ficción, el portal compara a los inmigrantes con extraterrestres y emplea expresiones relacionadas con invasiones o abducciones para referirse a la inmigración irregular.

La web sostiene que los inmigrantes “están entre nosotros” y recurre a un lenguaje propio de películas sobre alienígenas para ilustrar la necesidad de reforzar el control fronterizo y las deportaciones.

La iniciativa ha provocado críticas inmediatas entre organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes y sectores de la oposición, que consideran que este tipo de mensajes contribuyen a estigmatizar a la población extranjera.

Por el contrario, los partidarios de Trump defienden que la campaña busca llamar la atención sobre la inmigración ilegal mediante formatos visuales y mensajes de gran impacto mediático.

La controversia llega en un momento en el que la política migratoria sigue siendo uno de los principales ejes del debate político estadounidense y uno de los asuntos centrales de la agenda de la Casa Blanca.

Fuente: Telemadrid

Trump: Tengo una decisión inminente sobre el acuerdo con Irán

 

Teherán mantiene como «línea roja» su derecho al enriquecimiento mientras Washington asegura que el pacto para reabrir Ormuz está cerca, aunque aún sin firma definitiva

El tira y afloja que lleva extendiéndose durante meses entre Estados Unidos e Irán podría llegar a su fin este viernes. El presidente Donald Trump ha anunciado una reunión en la Casa Blanca en vistas a resolver de forma inminente el preacuerdo con Irán. Momentos antes de reunirse, el republicano ha ratificado en su red social Truth los puntos esenciales para que Washington llegue a tomar «una decisión final» sobre el conflicto con Teherán:

«Irán debe comprometerse a no poseer jamás un arma nuclear ni una bomba atómica. El estrecho de Ormuz debe abrirse de inmediato, sin peaje, para el libre tránsito marítimo en ambas direcciones. Todas las minas submarinas, si las hubiera, serán desactivadas», ha indicado el presidente Trump.

A cambio, Estados Unidos asumiría las tareas de desenterrar y destruir el uranio enriquecido «en estrecha coordinación con la República Islámica de Irán y el Organismo Internacional de Energía Atómica», ha explicado el inquilino de la Casa Blanca.

Estados Unidos confirmó este jueves un principio de acuerdo con Irán para extender la tregua durante dos meses más y garantizar el paso por el estrecho de Ormuz, un documento por el que las partes se comprometían a iniciar conversaciones sobre el programa nuclear iraní, aunque de lado de Irán han evitado dar veracidad a las informaciones sobre este pacto. Sin embargo, el jefe negociador, Mohamed Galibaf, adelantó que «no se tomará ninguna medida antes de que actúe la otra parte. No confiamos en garantías, ni palabras, solo en los hechos».

En paralelo, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se ha reunido este viernes en Washington con el ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, mediador en las negociaciones con Irán. El encuentro en el Departamento de Estado se produjo antes de que Trump se reúna este mismo viernes en la sala de crisis con la Casa Blanca con su gabinete de seguridad nacional para, según dijo, tomar una «decisión final» sobre el borrador de acuerdo con Irán para poner fin a la guerra iniciada en febrero.

Según las filtraciones conocidas hasta ahora, el supuesto acuerdo incluiría una reapertura progresiva del estrecho de Ormuz, uno de los puntos estratégicos más sensibles del comercio mundial de petróleo. El plan contemplaría permitir durante los próximos 30 días el tráfico marítimo por los canales del sur mientras las fuerzas iraníes retiran minas y desbloquean otras zonas de navegación. A cambio, Estados Unidos iniciaría un levantamiento gradual de las sanciones económicas impuestas a Teherán y ambas partes abrirían una nueva negociación sobre el futuro del programa nuclear iraní en un plazo aproximado de 60 días.

Sigue la tensión sobre el terreno

Sin embargo, pese al aparente avance diplomático, sobre el terreno la tensión continúa muy presente. Esta misma noche Irán ha seguido lanzando misiles, demostrando además que mantiene operativa parte de su estructura militar, pese a las afirmaciones previas de la Casa Blanca sobre el debilitamiento de sus capacidades. Teherán incluso ha llegado a asegurar que ha derribado un avión militar estadounidense, algo que la administración Trump niega categóricamente, aunque sí reconoce haber interceptado cuatro misiles iraníes.

En una entrevista televisiva, Donald Trump evitó confirmar si el acuerdo está realmente cerrado y advirtió de que un pacto «que no sea bueno para Estados Unidos» supondría su límite definitivo. El presidente estadounidense volvió además a reivindicar la superioridad militar de Washington frente a Irán y aseguró que las fuerzas iraníes han quedado seriamente debilitadas tras las últimas operaciones militares.

Por su parte, el vicepresidente JD Vance reconoció que todavía no existe un acuerdo definitivo, aunque insistió en que las conversaciones están «muy cerca» de culminar con éxito y destacó especialmente los avances para reabrir el estrecho de Ormuz.

Mientras tanto, Naciones Unidas mantiene su preocupación por la escalada y ha pedido a ambas partes que respeten el alto el fuego y eviten nuevos enfrentamientos que puedan agravar aún más la inestabilidad en Oriente Próximo.

Fuente: 3N

Comandante del Ejército inspecciona unidades y operatividad fronteriza en provincias de la Línea Noroeste

 

Supervisa avances en infraestructuras en proceso de remodelación y mejoras


El Comandante General del Ejército de República Dominicana, Mayor General Jorge Iván Camino Pérez, realizó un amplio recorrido por las provincias Valverde, Santiago Rodríguez, Montecristi y Dajabón, donde visitó distintas unidades militares destacadas en la zona y sostuvo encuentros con autoridades provinciales.


La jornada inició en el municipio de Mao, provincia Valverde, donde el Comandante del Ejército se dirigió a las tropas apostadas en la Fortaleza General Benito Monción, asiento de la 4ta. Brigada de Infantería.


Durante su intervención, felicitó a los soldados por la ardua labor que realizan en la región noroeste del país, enfrentando el tráfico irregular de personas, el contrabando de mercancías y otros ilícitos que afectan la seguridad fronteriza.


Posteriormente, visitó el destacamento y el puesto avanzado de Los Quemados, así como el destacamento de Las Caobas.


Más adelante, se trasladó a la Inspectoría de Santiago Rodríguez, localidad donde sostuvo un encuentro con la gobernadora provincial, Sra. Glehany Yafreysys Azcona Torres. El recorrido incluyó además el puesto de San José y el destacamento de Mangá, este último en proceso de remodelación, así como el puesto de La Solitaria y el destacamento y el puesto de chequeo de Botoncillo.


Luego, el Mayor General Camino Pérez visitó la Inspectoría de Montecristi, con sede en la Fortaleza San Fernando, asiento de la 15ta. Compañía, para más adelante sostener encuentros con el senador Bernardo Alemán Rodríguez y la gobernadora provincial, Sra. Leissa Virginia Cruz Polanco.


La parte final de la jornada comprendió visitas a los puestos de El Puente y El Laurel, culminando en la Fortaleza Beller, asiento del 10mo. Batallón de Infantería, en la provincia Dajabón, donde el Comandante General también se dirigió a las tropas.


Estas visitas forman parte del programa de supervisión y fortalecimiento institucional que desarrolla el Ejército de República Dominicana en toda la zona fronteriza, con el propósito de continuar elevando la capacidad operativa, fortalecer la moral del personal y afianzar la coordinación con las autoridades locales.

Ejército de República Dominicana