Las tres fragatas de la clase F-80 y dos de la F-100 desarrollan varias actividades para instruirse frente a «amenazas convencionales y asimétricas»
La Armada española ha desplegado hasta cinco fragatas en aguas del Estrecho, del golfo de Cádiz y del Mar de Alborán para poner a prueba la respuesta ante amenazas “convencionales y asimétricas”, entre las que se incluye la reacción contra drones marítimos. El ejercicio ha supuesto la movilización de alrededor de mil militares.
Fuentes oficiales de la Armada detallan que las maniobras se desarrollaron bajo el nombre de MAR-26, entre el 26 de enero y el 9 de febrero, y que supuso la activación de los buques de la 41ª Escuadrilla de Escoltas y de la 31ª Escuadrilla de Superficie de la Armada.
En concreto, en el MAR-26 participaron tres Fragatas de las clase F-80, la Santa María, la Numancia y la Navarra, que empezaron a entrar en servicio en los últimos años de la década de los 80 y que han participado en numerosas misiones y ejercicios internacionales.
Con una eslora de 137,7 metros y una manga de 14,3 metros, tienen una dotación que oscila entre los 200 y los 230 efectivos. A lo largo de su historia han sido sometidas a varios procesos de modernización, ante la evolución de los desafíos y amenazas a los que deben hacer frente. Están equipadas con lanzamisiles, cañones Oto Melara 76/62 mm, tubos lanzatorpedos y ametralladoras pesadas Sentinel de 12,7 mm, y también pueden llevar un helicóptero a bordo.
Al despliegue se unieron otras dos fragatas de la clase F-100, la Álvaro de Bazán y la Cristóbal Colón, que fueron asignadas a la Armada a partir del año 2001. Sus capacidades son notablemente más modernas que las de sus predecesoras, incluyendo el sistema de combate AEGIS, de defensa aérea y antimisiles.

Tienen una eslora de 146 metros y una manga de 18,6. Aunque cuenta con sistemas más modernas que las fragatas de la clase F-80, la automatización permite que la dotación sea idéntica en número de efectivos, entre 200 y 230. Las otras tres fragatas de la familia F-100 estuvieron desplegadas en otros compromisos internacionales, lo que supuso un hito para la Armada española.
Colaboración portuguesa y de EEUU
Fuentes oficiales detallan que en el MAR-26 se desarrollaron actividades enfocadas al planeamiento y a la ejecución de operaciones en el ámbito litoral. “Además del adiestramiento avanzado ante amenazas convencionales y asimétricas, las fragatas realizaron múltiples ejercicios que permitieron incrementar notablemente su preparación en la defensa contra vehículos no tripulados (Counter Unmanned Vehicles, C-UXV)”, apuntan desde la Armada.
También se instruyeron las capacidades ante el empleo de “técnicas disruptivas”, presentes en “diferentes teatros de operaciones de la actualidad”. Para ello se contó con la participación de un avión de patrulla marítima de la Fuerza Aérea portuguesa, un helicóptero SH60B de la Flotilla de Aeronaves y un MH60R del escuadrón de helicópteros número 79 de la Marina estadounidense.
Por parte de las Fuerzas Armadas se desplegaron un dron de superficie del Centro de Experimentación y Vehículos No Tripulados (CEVENTA), las Estaciones de Vigilancia del Estrecho (EVIEST) de Ceuta y Tarifa, así como y el Regimiento de Artillería de Costa número 4 del Ejército de Tierra.
Fuente: VozPopuli

