El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, asegura que Israel no tiene «ambiciones territoriales» en el sur del Líbano, donde ha penetrado hasta el río Litani. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado que Irán le ha pedido reabrir Ormuz ante un «estado de colapso» en el país.
El Ejército israelí ha bombardeado este martes diferentes zonas del sur del Líbano contra objetivos de la milicia chií Hezbolá. La nueva ofensiva evidencia, una vez más, la fragilidad del alto el fuego acordado entre ambos países el pasado 17 de abril en Washington, si bien Tel Aviv enmarca los nuevos bombardeos en respuesta a ataques de Hezbolá contra sus tropas en el sur del Líbano y por el lanzamiento de drones interceptados hacia el norte de Israel.
Los cazas israelíes han atacado localidades libanesas como Tebnine, Majdal Zoun, Kafra, Jabal al Batoum o Khirbet Selm. Sobre varias de ellas, las fuerzas israelíes habían ordenado la evacuación inmediata horas antes. Hezbolá no ha reivindicado ninguna acción contra Israel, aunque su líder, el clérigo chií Naim Qassem, aseguraba el lunes que la milicia nunca reconocería el alto el fuego acordado entre Israel y Líbano y reiteró su negativa a deponer las armas.
Del mismo modo, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, ha afirmado que Israel continuará «desmantelando» la infraestructura de Hezbolá ante la amenaza que el grupo integrista proiraní supone para el propio Estado hebreo y sus ciudadanos. Además, Saar ha expuesto que Israel «no tiene ambiciones territoriales en el Líbano». «Nuestra presencia en las zonas cercanas a nuestra frontera norte tiene un único propósito: proteger a nuestros ciudadanos», ha explicado en rueda de prensa.
El Ejército israelí ha penetrado en el sur del Líbano con el objetivo de establecer lo que considera una «zona de seguridad» contigua al norte de Israel, obligando a desplazar a cientos de miles de libaneses y a destruir, de forma paralela, puentes y edificios al sur del río Litani, que para Tel Aviv conforma una «línea defensiva». «Estamos desmantelando la infraestructura terrorista, los búnkeres, las armas, los depósitos y las municiones del sur del Líbano», ha defendido el ministro Saar, que ha aseverado que Hezbolá «ha transformado toda la línea del frente del sur del Líbano en una red de infraestructura terrorista».
Los gobiernos de Israel y Líbano han mantenido dos reuniones de alto nivel para conformar y después extender un alto el fuego que, por el momento, perdurará hasta mediados de mayo. Una tregua que en la práctica no está siendo respetada, con Hezbolá negándose a cumplirla y con Israel dispuesto a combatir a la milicia chií sin cuartel, aunque con una mayor contención después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, así se lo exigiera al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Por su parte, el gobierno de Beirut ha anunciado que entablará negociaciones directas con Tel Aviv para tratar de alcanzar un alto el fuego permanente y «garantizar la retirada completa de Israel de los territorios libaneses», según ha anunciado este martes el ministro de Exteriores libanés, Youssef Raggi.
En total, el balance de muertos por los ataques israelíes, difundidos por las autoridades libanesas, asciende a 2.534 fallecidos, además de más de 7.800 heridos y más de un millón de desplazados. Desde el 2 de abril, Hezbolá ha asesinado a dos civiles en el norte de Israel (por el impacto de metralla de drones y cohetes derribados) y un soldado hebreo en el sur del Líbano.
Fuente: 20 Minutos
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