sábado, 21 de febrero de 2026

Israel preparado para estallido de nuevo conflicto entre Irán y EEUU

 

La población muestra su inquietud ante las consecuencias de un nuevo conflicto en la República Islámica

En Israel estos días la vida se desarrolla normalmente, los niños van al colegio, los padres al trabajo, los supermercados están igual de abastecidos que hace un mes, el aeropuerto internacional funciona, a pesar de que a todas horas las conversaciones de los ciudadanos giran en torno a la pregunta «¿cuándo atacará Estados Unidos a Irán y qué papel jugará Israel?».

Los refugios antiaéreos municipales están abiertos y los vecinos que se acaban de mudar a nuevos barrios investigan a dónde correr en caso de ataque. Las apuestas de qué día comenzará la guerra corren desde hace casi dos meses, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escaló en sus amenazas a Irán: o se aviene a negociar un acuerdo nuclear o lo pagará caro.

La manifestación de la amenaza ha ido tomando cuerpo en las últimas semanas en forma de dos grupos de ataque de portaaviones, docenas de destructores y cruceros, submarinos, buques cisterna de reabastecimiento, más de 50 aviones de combate adicionales solo en los últimos días y sistemas de defensa antimisiles estratificados desplegados en bases aliadas en la región.

El portaaviones USS Gerald R. Ford, recién llegado de operaciones en el Caribe, ha hecho su entrada en el Mediterráneo para unirse al USS Abraham Lincoln. Los bombarderos B-2 estadounidenses y otras aeronaves de largo alcance están en alerta máxima. También las baterías de defensa contra misiles Patriot y THAAD han sido reposicionadas.

Irán, por su parte, ha señalado en varias ocasiones que cualquier agresión estadounidense lo legitima para atacar con dureza intereses de aquel país en la región y también a Israel. En Israel, el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), el general de brigada Effie Defrin, declaró el jueves que el ejército se encuentra en «máxima preparación defensiva».

Si es atacado, el ejército responderá con fuerza, dijo. Sin embargo, no ha habido cambios en la evaluación general de la situación, aseguró. Si bien, el país también está en alerta máxima desde hace semanas. Aun así, el portavoz aseveró que «no hay motivos para un pánico innecesario».

Ansiedad colectiva

La última ronda de conversaciones entre EE UU e Irán en Ginebra esta semana terminó sin conclusiones, y el Gobierno de la República Islámica prometió regresar en dos semanas con propuestas más detalladas.

Mientras, en Israel la ansiedad colectiva no desaparece, comentaristas, políticos y periodistas dicen muchas cosas todo el tiempo, ninguna concluyente, pero tampoco tranquilizadoras. Por ejemplo, el exjefe de Inteligencia Militar, Amos Yadlin, afirmó en una entrevista televisiva que la gente debería «pensarlo dos veces» antes de viajar al extranjero este fin de semana. Describió las variables que observa para hacer tal afirmación: si Washington extiende o no las negociaciones, la posición del USS Gerald R. Ford, si se reanudan las protestas callejeras en Irán, el clima en Irán.

Las evaluaciones de defensa reportadas por el ente de radio y televisión público Kan también subrayaron la gravedad del momento. Indicaban que, si EE UU decide atacar, Israel probablemente recibiría un aviso previo, aunque no se informaría al público, para evitar filtraciones que pudieran poner en peligro la operación. Entonces se realizarían discretamente preparativos parecidos a los realizados antes de la campaña de junio pasado contra la infraestructura nuclear iraní.

Lo cierto es que, a pesar de asistir en vivo al incremento del despliegue de tropas estadounidenses y las amenazas verbales de su presidente, desconocemos cómo, cuándo y si habrá ataque, por parte de quien -EE UU contra Irán, Israel contra Irán, o conjuntamente, o un ataque preventivo iraní- ni contra qué exactamente.

La guerra de 12 días del pasado mes de junio emprendida por Israel contra la infraestructura nuclear y militar de Irán no tuvo precedentes. Irán respondió directamente, no a través de proxis como Hezbolá del Líbano o los hutíes de Yemen, con ataques constantes de cientos de misiles y drones suicidas. El espacio aéreo israelí se cerró temporalmente. Millones corrieron múltiples veces al día y también durante la noche a los refugios; las bajas fueron pocas, 29 personas y miles de heridos; aun así, el impacto psicológico fue grande.

Desde entonces, los iraníes han seguido fabricando y reconstruyendo su capacidad de misiles balísticos. También han protegido las entradas de sus centros nucleares. Mientras que, en Israel, entre otras cosas, se ha incrementado la velocidad de producción de los sistemas Arrow 3 y Arrow 2, el sistema de defensa antimisiles balísticos tácticos que detectan, rastrean y destruyen esos misiles balísticos fuera de la atmósfera.

Fuente: La Razón

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